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A clase con el niño

20 madres adolescentes estudian en la Fundació Catalana de l'Esplai mientras los pequeños juegan

Las mujeres retoman los estudios que dejaron al quedarse embarazadas

TERESA PÉREZ / BARCELONA

La adolescencia de Rut y de Lali se convirtió en una imagen fija, congelada. Se quedaron embarazadas cuando todavía llevaban calcetines cortos. Lali, de 25 años, supo que esperaba un hijo con apenas 16 y a Rut, de 19 años, le sucedió lo mismo cuando estudiaba 3º de la ESO. Fueron embarazos no deseados pero, decidieron tirarlos adelante. Colgaron los libros y no encontraron trabajo debido a su escueta cualificación profesional. Ahora han retomado los estudios gracias al proyecto AMA (Acompanyament a Mares Adolescents) de la Fundació Catalana de l’Esplai (Fundesplai), que este año ha cumplido la segunda edición. La entidad les ayuda a la inserción laboral, les enseña a ser madres y también  a tomar las riendas de su vida, ya que la mayoría están solas.

REFERENTE

Son 20 mujeres, de 18 a 25 años, en situación vulnerable que le han echado unas buenas dosis de coraje para cortar la cuerda que les ligaba a la marginación. No van a clase solas, les acompañan sus hijos. Son una especie de mamás canguro. Mientras ellas asisten al curso de dinamizador de actividades infantiles y juveniles (150 horas teóricas), en la sede de Fundesplai en Bellvitge, sus pequeños, desde los 4 meses hasta los 2,5 años, disfrutan en un aula contigua de actividades lúdicas.

De los niños se encarga Salu, de Salud, pero a ella le gusta sin la 'd'. Es alumna de la primera promoción. El año pasado nada más comenzar el curso lo primero que preguntó es "qué tenía que hacer para quedarse con nosotros de monitora", afirma Maria Bruno, responsable de Acción Social de la fundación. Fue un flechazo. Y todo lo que tuvo que hacer lo hizo. Y se quedó. Ella se ha convertido, para las nuevas alumnas, en un referente de lo que se puede conseguir si en la vida se tiene una segunda oportunidad. "Cuando empecé a trabajar fue algo maravilloso.Hago lo que me gusta y encima me pagan", explica entusiasmada. Ella cursaba un grado medio de Comercio, pero "me ennovié y no prestaba atención en clase, estaba pendiente del teléfono. Poco después me casé". dice. Colgó los estudios y los retomó con Fundesplai. 

SIN AMIGOS

Salu cuida de Ainhoa, de 2,5 años, la hija pequeña de Lali, una mamá con una pesada mochila de penalidades a la espalda. Cuando se quedó embarazada, a los 16 años, su madre le preguntó qué quería hacer y ella le dejó claro que quería tener a Bryan que ya ha cumplido 8 años. Su pareja no compartíó su entusiasmo.  

Recuerda la historia con crudeza:"Mi pareja me pegaba y a los 3 meses comenzó a hacer lo mismo con el niño. Le rompió las costillas. Los servicios sociales me lo quitaron". Madre e hijo se volvieron a reunir cuando Bryan estaba a punto de estrenar una familia de acogida. Lali no tiene amigos, los perdió todos. "Cada vez que mi pareja me veía hablar con un amigo, se peleaba con él. Me quedé sola", dice. Ahora ha conocido la otra cara de la vida. Ha encontrado una nueva pareja y también amigos. Su mayor deseo es tener salud y encontrar un trabajo y una casa porque está en un piso ocupado. "Vivir así es muy difícil porque piensas que te quedarás en la calle", concluye.

APRENDER A SER MADRES

Las alumnas, además del curso de monitora, hacen un taller de inserción laboral para saber hacer una entrevista personal, un currículo... y un cursillo "de marentalidad positiva. Trabajamos la relación de las madres con sus hijos", señala Maria Bruno. No todos los vínculos materno-filiales son positivos. "Hay chicas que ser madres ha sido lo más grande que les ha pasado y otras que tienen con su bebé una relación de rechazo porque creen que les ha quitado una parte de su vida", reconoce Bruno.  

Rut nació en República Dominicana y es la mamá de Kaitlyn, un nombre que no está elegido al tuntún. "Era una chica de la serie 'Embarazada a los 16 años', del canal de pago MTV, y como me quedé embarazada a esa edad, le puse ese nombre a mi hija", explica. Cuando se enteró que iba a ser madre estaba en 3º de la ESO. Recuerda los mimos que recibía de los profesores y de los compañeros y gracias a todos terminó el curso y se matriculó en 4º. "A la hora del patio me iba corriendo a casa a amamantar a la niña y, después volvía a clase", recuerda. A partir de 4º de la ESO, plantó los estudios. Su relación de pareja también se truncó. "Cuando se enteró que estaba embarazada, desapareció", afirma. Sueña que será psicóloga o mediadora familiar. "Me encanta ayudar a la gente. Mis amigas siempre me piden consejo y me encanta la cara de satisfacción que ponen cuando les ayudo", concluye. 

  

Temas: Niños

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