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Varios papás, varias mamás

Dos defensoras de la 'familia tribu' dicen que el modelo tradicional ha fracasado y que urgen alternativas

MAURICIO BERNAL / BARCELONA

La familia cristiana, la familia tradicional, la familia basada en el amor que se profesan un hombre y una mujer, ese concepto ha naufragado, fracasado estrepitosamente: no hay sino que mirar alrededor y ver que la institución del divorcio está en auge, que está en auge casarse y tener hijos y a los tres años separarse, que está en auge cualquier práctica situada en las antípodas de la pareja amorosa y duradera. ¿El matrimonio? El matrimonio no está en auge. El matrimonio huele a viejo, a rancio. Por lo tanto, hay que buscar alternativas: palabras más, palabras menos, esa es la base del discurso que enarbolan quienes defienden la alternativa, la necesidad de un cambio. Otro tipo de familia.

"Criar en comunidad es criar en una organización de vínculos más sólidos que los vínculos del amor romántico", dice Maria Llopis

“Hay otras formas de organizarnos socialmente –dice Maria Llopis, autora del libro de entrevistas 'Maternidades subversivas' (sobre, precisamente, otros modelos de familia)–, y una de ellas es la crianza en comunidad. Criar en comunidad significa criar dentro de una organización que se basa en vínculos afectivos mucho más sólidos que los del amor pasional y romántico. Esos vínculos no son estables, el amor sexual pasa y el romántico tiene fecha de caducidad. La crianza necesita vínculos estables y duraderos, necesita que haya una base de estabilidad”.

ASIENTO CAPITALISTA

En línea con esa manera de pensar se encuentra Sílvia Valle, Queer Punk Riot en el medio poliamoroso: porque si uno se mueve en el medio poliamoroso, algo tiene que decir sobre otras formas de relacionarse. “La familia nuclear es el asiento del sistema capitalista, pues sirve para asegurar la transmisión de las propiedades, de las posesiones, del capital. Asegurarte de que tus hijos sean tus hijos para que tus posesiones no se pierdan. Pero hay maneras de organizar las cosas al margen del capitalismo, y la familia puede perfectamente ser algo más que la familia biológica".

Las dos activistas coinciden en que criar en comunidad también tiene un origen y una explicación práctica: “Se trata de criar fuera de la parejita –dice Llopis–. Entre dos está demostrado que no llegan para criar, la crianza necesita multitud, un niño se cría en la tribu. La maternidad es un trabajo que no puede recaer sobre una sola persona”. En consonancia, Valle recuerda que siempre se ha necesitado de los abuelos, de los tíos, de los cuñados para criar. “Los padres siempre se han sentido sobrepasados. Criar en comunidad no es más que ampliar la red de personas que te arropan cuando necesitas algo”.

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