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El TSJC anula la licencia al Festival Nowa Reggae de Vilanova i la Geltrú

El tribunal considera que vulnera la normativa acústica y obliga al ayuntamiento a indemnizar con 3.000 euros a cada uno de los vecinos que han reclamado

Ferran Cosculluela

playa del far vilanova

Playa del far de Vilanova i la Geltrú donde se celebra el festival. / periodico (Nowareggae.com)

El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ha estimado el recurso interpuesto por un grupo de vecinos de Vilanova i la Geltrú (Garraf) y ha anulado la licencia concedida por el ayuntamiento de esta localidad para la celebración del Festival Nowa Reggae del 2011, al considerar que vulneraba la normativa acústica. El tribunal ha dictaminado, además, que el consistorio debe indemnizar con 3.000 euros por daños morales a cada uno de los 12 vecinos que se sumaron a la reclamación.

Los hechos se remontan al 2011, cuando un grupo de vecinos próximos al paseo de Sant Cristòfol, situado en el lugar de la playa en el que se celebran el Nowa Reggae y el Festival Faraday (que desde el año pasado se llama Vida Festival), presentaron un recurso contra la concesión de la licencia municipal a estos dos acontecimientos musicales, que tienen lugar en diferentes fines de semana del mes de julio.

SEGUNDA SENTENCIA EN BREVE

En una primera instancia, el Juzgado Contencioso-Administrativo número 11 de Barcelona dio la razón al ayuntamiento y avaló la concesión del permiso. Pero los vecinos afectados presentaron un recurso ante el TSJC y este tribunal les ha dado ahora la razón a ellos y ha fallado en contra del consistorio en el caso del Nowa Reggae. Los reclamantes también esperan que la sentencia sobre el otro festival se haga pública dentro de uno o dos meses y vaya en el mismo sentido.

Joaquim Martí, el abogado que representa a los afectados, se ha mostrado satisfecho por la sentencia porque los vecinos llevan “bastantes años” batallando contra estos festivales, que se celebran en las inmediaciones de sus viviendas, con unos niveles de ruido que llegan a 85 decibelios, según la sentencia, cuando la normativa marca que no pueden superar los 45.

“Hicimos las mediciones y era como si un avión te estuviera pasando por encima durante seis horas seguidas. Eso te puede volver loco”, asegura el abogado, que ha destacado que la licencia concedida por el ayuntamiento era como “un cheque en blanco” para los organizadores, porque “no había limitación de decibelios, ni de horarios y todo estaba permitido”.

MÁS INDEMNIZACIONES

Martí ha explicado que espera que a los 3.000 euros que percibirán sus defendidos se sumen en breve otros 3.000 euros por la celebración del Festival Faraday del 2011 y 6.000 euros más por la celebración de los dos festivales en el 2015, que también han reclamado. “La indemnización por los festivales del 2012, 2013 y 2014 ya no se puede reclamar porque prescribe al año de su celebración”, ha precisado.

El abogado también ha advertido de que si este año se vuelven a celebrar los dos festivales, que están programados, presentarán una querella criminal contra el alcalde por un delito de prevaricación.  

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