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Gente corriente

Brenda Abril: «Me he recorrido Perú fotografiando bodas»

Mauricio Bernal

-No, si aquello era un viaje de un mes, ir, regresar... Lo que pasó fue que allí me di cuenta de que había posibilidades de hacer algo.

-Relacionado con la fotografía.Con el tema de las bodas, sí. Aquí estábamos en plena crisis y el tema estaba muy muerto. Levantar algo aquí era prácticamente imposible. Pero allí no. Allí lo podía intentar.

Nacida hace 39 años en Esplugues de Llobregat, a Brenda Abril la asaltó desde muy temprano el gusto por la fotografía, y desde muy temprano también una fascinación concreta por la fotografía de bodas. «Tenía 14 años cuando me llevaron a la boda del primo de mi madre en Elche. Fue respirar ese ambiente y decirme a mí misma: 'Hacer este tipo de fotos debe ser la bomba'». Las circunstancias decidieron que el paso lo diera cuando ya estaba en la treintena, y que lo diera en Perú.

-¿Estaba madurando la decisión? No, simplemente, por circunstancias, durante 15 años me gané la vida de otra forma. Pero fueron 15 años en los que me preguntaba, cada día, por qué hacía lo que hacía.

-¿Y? ¿Qué la animó a cambiar? Ocurrieron varias cosas, dos sobre todo. Primero, que la empresa donde trabajaba quebró y yo me quedé en el paro. Y segundo, que hacía poco me habían hecho una oferta para hacer las fotos de una oenegé que trabajaba en Perú. Como le dije, era un viaje de un mes, ir y regresar. Así que me fui para allá.

-¿Cómo se abrió camino? Sola, en un país extraño…Bueno, cuando decidí quedarme y dedicarme a hacer fotos de bodas procuré entrar en contacto con fotógrafos locales. Hay una fotógrafa a la que tengo mucho que agradecer, Janet Correa, que me dejó acompañarla a sus bodas, por ejemplo.

-¿Estaba en Lima? Estaba en Puno, una ciudad que está al sur y a mucha altura y donde la gente es muy, muy reservada. Muy poco expresiva.

-Gente andina, claro. Pues eso. Y yo me dije: «Si consigo sacar lo expresivo de esta gente, ¡en España me lo como!» Al final mi centro de operaciones acabó siendo Lima, pero trabajaba en todas partes. Me he recorrido Perú haciendo bodas, con la cámara y el ordenador encima.

-Le fue muy bien, ¿no? Vi ese portal en el que aparecía como una de las mejores fotógrafas de bodas de Perú… Tuve que trabajar duro, pero sí, al final se vieron los resultados. Me ayudó mucho el boca oreja. A Trujillo, por ejemplo, fui varias veces porque siempre me volvían a llamar, y era porque la gente con la que trabajaba hablaba bien de mí. Yo creo que si uno trabaja y lucha, al final logra lo que quiere.

-¿Por qué le fue tan bien? ¿Qué tipo de fotos hace? A mí me gusta fotografiar la espontaneidad. Creo que de ese modo descubres cosas que a veces ni los propios fotografiados habían visto de sí mismos. Mucha gente me lo dice: «Has capturado esto de mí que no había visto». O las parejas: «Has capturado algo de nosotros que ya ni recordábamos».

-O sea, todo lo contrario de la foto posada. Nada que ver. Con la fotografía espontánea la persona se ve más a sí misma. Ahí sí que le estás haciendo un retrato de verdad.

-¿Por qué regresó, si le iba tan bien? Porque mi objetivo era cumplir un sueño, pero no quedarme allí; y llegué a ese punto en el que o bien creaba una empresa más grande o bien volvía. Creé la marca en Perú, Brenda Abril Photography (brendaabril.com), y ahora la traje a Barcelona.

-¿Cómo le ha ido aquí? Bueno, estoy viviendo un poco lo que viví al principio en Perú, solo que allí estaba sola, mientras que aquí tengo mucho apoyo, mi familia, mi pareja…

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