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Gente corriente

Joshemari Larrañaga: «Nietos y dibujos son mis compañeros de jubilación»

Mauricio Bernal

-Todos los miércoles, festivo o no festivo. Siempre salimos.

-¿Cuántos eran hoy?

-Bueno, ya es julio, muchos están de vacaciones, así que vinimos pocos, 15 o 20. Pero en un buen día somos hasta 40, y hay veces en que han llegado a venir más de 60.

-Cuénteme, ¿cómo empezó esto?

-Empezó hace unos ocho años, cuando a alguien se le ocurrió que en vez de pintar bodegones, modelos, diapositivas, flores… En fin, recuerdo lo que dijo: «¿Por qué mejor no salimos a la calle?» Y así empezó. Desde entonces existe la Colla del dimecres.

La pertenencia de Joshemari Larrañaga al grupo de acuarelistas que cada miércoles se reúnen en algún lugar de Barcelona, se disgregan por los aledaños, pintan lo que a bien tengan -un bar, una esquina, un barco, un árbol- y a las tres horas se reúnen para compartir dibujos, y experiencias, su pertenencia a esta colla es solo una parte -importante, pero una parte- de su vida como dibujante. Básicamente, Larrañaga está siempre pintando. Jamás sale de casa sin llevar un cuaderno encima, y siempre está pintando.

-Soy arquitecto jubilado, así que el dibujo es algo que va bastante conmigo. Siempre me ha gustado.

-Hablemos de los cuadernos. Veo que tiene unos cuantos.

-Sí, van por temas. Tengo un cuaderno de bares, uno de barcos… Me encanta pintar barcos. Un cuaderno de viajes, también, uno de casas… Este es el cuaderno del tren, que lo tengo para dibujar gente cuando voy en tren.

-¿Desconocidos?

-Sí, desconocidos. Pinto gente que está medio dormida, o con el móvil, o leyendo; que están distraídos. O me pinto a mí: este es un autorretrato, un día que no había nadie en el vagón y yo me veía en el espejo… ¡Ah!, y tengo otro cuaderno para cuando salgo con los nietos al parque. ¡Tengo ocho! Nietos y dibujos son mis compañeros de jubilación.

-¿Por qué cuadernos?

-Ah, pues mire. Es una historia. Yo soy un enamorado de la Bretaña francesa, y allí hay un pueblito, Pont Aven, en el que hay unos 60 o 70 atéliers de pintura. Allí vivió mucho tiempo Gauguin, allí se creó la escuela pontaveniana de pintura y allí me hice amigo de un pintor, Ruiz, al que iba a saludar cada año. Recuerdo un día que me dijo: «Te voy a enseñar algo», y me mostró un cuaderno de un viaje que había hecho a la Polinesia, siguiendo los pasos de Gauguin.

-Y quedó prendado.

-Me enamoró tanto ese cuaderno que desde entonces hago cuadernos. El cuaderno es algo que se utiliza mucho en Francia, lo usan mucho los acuarelistas.

-¿Cuántos bares de Barcelona calcula que ha pintado?

-Entre 110 y 120. Empecé por los de Gràcia, he pintado todos los de Gràcia. Luego me fui a otros barrios de la ciudad.

-Hoy es miércoles de colla. ¿Qué pintó?

-Pues quedamos en la Facultad de Náutica y me fui al puerto a pintar un barco, un velero. Me encantan los barcos viejos. Por cierto, tengo que decirle que un dibujo mío apareció en un libro de urban sketching.

-Un libro…

-El urban sketching es un movimiento que inició un catalán que vive en Seattle; dibujantes callejeros. Que es lo que soy yo, un dibujante callejero. Pues hace cuatro años editó un libro con los 150 mejores dibujantes callejeros del mundo, y ahí aparezco yo. Salen cuatro barceloneses, entre ellos yo.

-¿Con qué dibujo?

-Este. Hicieron postales. Se la regalo. Es una panorámica de Barcelona hecha desde arriba de la Ronda de Dalt.

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