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INCIDENTE EN EL AEROPUERTO DE GRAN CANARIA

Ryanair dejó en tierra a un niño que viajaba para un trasplante

La familia llegó a Madrid por los pelos cuando el hospital ya buscaba otro receptor

Las aerolíneas carecen de un código ético que las obligue a transportar a enfermos

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA

Llegaron al aeropuerto de Gran Canaria entre nerviosos y eufóricos después de recibir la llamada que llevaban dos años esperando. Por fin su hijo Tueya, de 10 años, recibiría el hígado y el riñón que salvaría su vida. Sucedía el sábado pasado y el tiempo apremiaba. Pidieron el primer vuelo a Madrid y resultó ser el RYR2012 de las 16.50 horas, operado por la compañía de bajo coste Ryanair. A partir de ahí, una surrealista discusión con el personal de la compañía que terminó con esta familia en tierra y tomando otro vuelo hora y media después. El paciente pudo ser operado sobre el pitido final, cuando ya se buscaba otro receptor. Se recupera a la espera de ser trasladado a planta.

Explica un experto en navegación aérea consultado por este diario que las compañías no tienen ningún código ético o de conducta que las obligue a incluir en el pasaje a una persona con una urgencia médica. De lo que sí disponen, y puede consultarse en sus páginas web, es de unas condiciones de transporte cuyo redactado no es unitario y que nada dice sobre estas situaciones.

En el caso que aquí ocupa, Ryanair alegó en un primer momento que la familia afectada no podía comprar un billete para un vuelo nacional el mismo día, ya que, según sus normas, deben adquirirse dos horas antes y por vía telemática. Los padres no salían de su asombro. Incluso la Guardia Civil intentó mediar, sin demasiada suerte. La situación se complicó hasta el punto de que los empleados de la compañía llamaron a la central en Dublín para consultar sobre cuál debía ser su proceder. Según explica el portal Aviación Digital, los responsables de Ryanair temían que el menor falleciera durante el vuelo hacia Madrid, por lo que también se les solicitó un informe médico que descartara es posibilidad. Según detalla este conocedor del mundo aeronáutico, «la responsabilidad en caso de muerte es de la aerolínea, y el miedo a que eso sucediera bien pudo conducir a que se tomara esa decisión».

Llegada in extremis

Finalmente pudieron tomar el vuelo de las 18.13 horas de Air Europa. Aterrizaban en la capital a las 21.30 horas y en la pista esperaba una ambulancia para trasladar al pequeño hasta el Hospital Universitario La Paz, de cuyo quirófano salió tras 12 horas de operación. De haber llegado media hora más tarde, el centro habría tenido que empezar a buscar a otro paciente para no perder los órganos. Tueya se recupera en la uci y está previsto que en lo próximos días baje a planta; primer paso para, pronto, poder regresar a casa.

Un portavoz de la Comisión Europea en Barcelona explicaba ayer a este diario que casos como este «no están cubiertos por el reglamento en materia de derechos de los pasajeros». En cualquier caso, recordó que todos los ciudadanos de la Unión Europea disponen en cada uno de los estados de los organismos pertinentes para realizar una queja.

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