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Anna García, la atleta de la silla Joëlette, ha escrito un cuento

Anna García tiene 35 años y va en silla de ruedas. Pero eso no le ha impedido ser una de las pioneras de los circuitos. Y lo hizo gracias a la silla Joëlette, que puede salvar las irregularidades del terreno porque tiene una única rueda bajo el asiento. Eso sí, necesita cuatro portadores para equilibrar el aparato y darle velocidad.

«Para participar en Llívia tuvimos que pedir una silla en Sabadell», recuerda Cristina, hermana y ángel de la guarda de Anna. Cristina corre con ventaja. Era una especialista en 400 metros y ahora corre 48 kilómetros de montaña como si nada. Todo un motor para la Joëlette de Anna. «La experiencia le sirve para incrementar el control de su cuerpo y refuerza la rehabilitación al ejercitar los abdominales», explica.

Entre sus visitas a un centro ocupacional y la terapia, Anna ha sacado tiempo para escribir un cuento, que será editado en breve. Su protagonista es Ona, una niña que va en silla de ruedas. «El cuento busca que la silla de ruedas no vaya asociada a la tristeza y que entre en la escuela con normalidad el mundo de la movilidad reducida», argumenta Cristina.

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