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una ficción contra los atropellos del sistema

Indignación mortal

POR NÚRIA NAVARRO

La actriz Conchi Almeda, en el papel de Sofía del Valle, la enferma terminal que dispara la cadena de asesinatos a políticos corruptos en La rebelión de los ángeles.

La actriz Conchi Almeda, en el papel de Sofía del Valle, la enferma terminal que dispara la cadena de asesinatos a políticos corruptos en La rebelión de los ángeles.

Dice Vargas Llosa que cuando la realidad se vuelve insoportable, la ficción es un refugio. Pero el periodista Oriol Clavell y el actor Marc Barbena han decidido que la ficción -«una ficción violenta», para más señas- puede ser una forma de salir del refugio y plantar cara a una realidad insoportable. Su propuesta se titula La revolución de los ángeles y consiste en un libro y una película de 60 minutos,

con muchos puntos para convertirse en serie, si el galanteo de una productora de las gordas se transforma en un contrato.

¿El cogollo de la ficción? Sofía del Valle (interpretada por Conchi Almeda), madre de tres hijos y una empresaria ejemplar que trabaja para la Administración, se arruina, los bancos no le dan crédito y le diagnostican un cáncer terminal. Aprovechando la visita del corrupto ministro de Sanidad al hospital de paliativos en el que ella se consume, decide cargárselo. En contra de sus principios. Antes de liquidarlo, graba su confesión en un vídeo, lo lanza a la red y se convierte en el más reproducido de la historia. Es la chispa de un movimiento de terminales justicieros. «No son asesinos -anuncia uno de los tráileres-. La sociedad los considera héroes».

Clavell, que dirigió y presentó Protagonistas Catalunya en Onda Rambla, cuenta que tenía almacenada en su memoria una historia que le relató el doctor Santiago Barambio en antena. La de una anciana en estado terminal que le dijo: «Si me quedara algo de fuerza, iría a la plaza de Sant Jaume y me cargaría a algún político corrupto». Con esa turbadora imagen y una actualidad política que no deja de dar motivos para la indignación, Clavell se quedó en paro. Era el momento de convertir «la rabia y la impotencia» propias y colectivas en una «ficción radical» y movilizadora. Se asoció con Marc Barbena (lo hemos visto en las series KMM e Infidels de TV-3) y juntos colgaron la sinopsis del proyecto en Verkami, la plataforma de micromecenazgo. En menos de un año lograron 10.500 euros -los primeros mil los puso el Col.legi de Metges de Girona- y un montón de actores dispuestos a rodar sin cobrar un euro. Roberto Cairo (Cuéntame), Pere Brasó (No habrá paz para los malvados), Quimet Pla (Polseres vermelles), Elena Fortuny (Vendelplà)... Pero también formaron cola para los cameos Luis del Olmo, el exportavoz de la Policía Rafael Jiménez, el abogado José María Fuster Fabra y Robert Manrique, víctima del atentado de Hipercor. «La gente tiene ganas de gritar 'basta' ante la evidencia de que no se nos tiene en cuenta», justifica Clavell la riada de voluntarios.

Pero también sabían que aunque en la ficción todo vale, eso de matar a políticos corruptos iba a traer cola. De hecho, desde el momento en que colgaron la idea en Verkami, salió el primer sarpullido. «Un eurodiputado del PP me preguntó si estaba dispuesto a cargar sobre mi conciencia el cadáver de algún político -explica Clavell-,

y yo le contesté: 'Tanto como les deben de pesar a ustedes los 4.800 suicidas que hay al año'». Y Barbena deja ir que, curiosamente, desde la aparición de La revolución de los ángeles en la plataforma, la Administración metió tijera rapidito en la ley de micromecenazgo. Total que, por si las moscas, han confiado la asesoría legal de su material inflamable a los bufetes de Alex Zaragüeta y Jordi Ortega (su equipo siguió el rastro del vídeo de Olvido Hormigos hasta la pantalla de origen).

Por otro lado, Clavell y Barbena son conscientes de que la gracia del proyecto es crear debate. Así que han programado una ristra de cineforos (ya tienen 15 citas en agenda antes del estreno, el jueves 27, en los cines Girona), con la asistencia confirmada, por poner algún ejemplo, del juez Santiago Vidal o del decano del Col.legi d'Advocats de Barcelona, Oriol Rusca.

Llamada a la valentía

Clavell y Barbena aseguran que el suyo no es un llamamiento «a la revolución, ni a la violencia, sino a la valentía». Una invitación a que la sociedad civil no permanezca inmóvil, a no consentir «que nos conviertan en los nuevos esclavos», a que el presidente Rajoy rinda cuentas y no se escude en una pantalla de plasma, a que no sigan los indultos, que desde 1996 suman 10.158. «Los políticos deben empezar a pensar que 50 millones de personas son un lobi a tener en cuenta. Porque si no, nos iremos todos a la mierda».  H

Vea el tráiler de esta

película con el móvil

o en e-periodico.es

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