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Problema ambiental

La acumulación de purines amenaza de nuevo al medioambiente catalán

Los ecologistas denuncian que el canal de Urgell ya está más contaminado por los vertidos en el campo

Las granjas se acercan al límite asumible de desechos porcinos tras el cierre de las plantas de tratamiento

EVA VISA
LLEIDA

Los purines se acumulan en toda España. Los ganaderos pronto no sabrán qué hacer con los desechos que generan sus cerdos y que hasta hace un mes derivaban a plantas de tratamiento. Sin embargo, todas estas instalaciones, 29 en España (seis de ellas en Catalunya), han cerrado a la espera de la aprobación del decreto del Gobierno que contempla el recorte de las ayudas a la generación de energía renovable. Denuncian que la normativa hace inviable su negocio y han decidido no acumular pérdidas.

En concreto la norma prevé reducir en el 40% las primas energéticas para la producción de energía con cogeneración y tratamiento de purines. Además, la ley se aplicaría con carácter retroactivo desde el pasado julio, por lo que, en caso de aprobarse tal y como está redactada, las plantas tendrían que devolver el dinero recibido desde entonces.

Los desechos que generan las granjas todavía son asumibles por los ganaderos y están dentro de la ley, pero si la situación se alarga el problema será alarmante. Solo en Catalunya, la primera comunidad productora de porcino con unos siete millones de gorrinos, los excedentes de purines suponen unas 650.000 toneladas anuales, cifra que en toda España supera los dos millones y medio de toneladas.

LA NORMA DE LA UE / Dada la situación, la única alternativa que les queda a los ganaderos para gestionar los purines es verter una parte de ellos en sus fincas agrícolas y el resto en las balsas donde los almacenan y que toda explotación debe tener obligatoriamente. Ahora bien, todo tiene un límite. Las balsas suelen tener capacidad para los residuos de unos cinco meses, y el vertido en la tierra corre el peligro de incumplir la normativa medioambiental comunitaria.

Estos desechos animales han pasado de ser un negocio para las plantas de cogeneración de tratamiento de purines que los transformaban en electricidad a un verdadero quebradero de cabeza para los sindicados de ganaderos y entidades ecologistas, que alertan de la afectación medioambiental que ya genera la parada de las plantas de tratamiento de purines. El portavoz de la entidad ecologista Ipcena, Joan Vázquez, denuncia que los niveles de contaminación de algunos canales de la provincia de Lleida, como el de Urgell, han registrado picos de contaminación en los últimos días.

Por el momento, los ganaderos no tienen alternativas para eliminar los purines si no pueden trasladarlos a las plantas de tratamiento. La Generalitat, que se ha posicionado al lado del sector porcino, y las entidades ecologistas plantean una moratoria en la reducción de las retribuciones a estas instalaciones hasta que lleguen soluciones definitivas.

Desde la Generalitat, una de las soluciones es cambiar la dieta de los cerdos con unos piensos más pobres en proteínas, «lo que reduciría en el 40% la concentración de nitratos en los excrementos», según el director general de agricultura y ganadería, Miquel Molins.

Las entidades ecologistas están de acuerdo en que este tipo de plantas han contribuido a una mejora de la gestión de los purines, pero aseguran que no son sostenibles ni ambiental ni económicamente. «No puedes vivir de subvenciones. Están condenadas al fracaso», asegura Vázquez, que propone plantas de biogás autogestionadas por los propios agricultores. Estas, a diferencia de las plantas de cogeneración, producen gas mientras que las segundas se ven obligadas a comprarlo a precios muy elevados para funcionar.

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