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Gente corriente

Joan Serra Montagut: "Con ilusión y esfuerzo puedes lograr lo que quieras"

Este 2013 bajará persianas el martes con un oprobioso 54,3% de paro juvenil. Y aun así, siguen habiendo jóvenes que pelean por convertir este mundo en un lugar mejor. Es el caso de Joan Serra Montagut (Barcelona, 1986), que con poco dinero y una ilusión fuera borda ha involucrado a jóvenes de 12 ciudades mayas en un proyecto literario colectivo.

-¿Su partida a México se puede considerar «movilidad exterior», que diría Báñez?

-No. Desde pequeño quise ir. Recuerdo la atracción que ejercía una camiseta de México-68 que siempre veía en un escaparate. Más tarde me enteré de que una semana antes de aquellos JJOO hubo una matanza de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas, en el DF. Quería escribir sobre la plaza, un agujero negro por el que México perdió el imperio azteca y la dignidad. Inicialmente fui con una beca del Govern para hacer prácticas en el Casal Català de Yucatán, pero mi objetivo era aquella la plaza...

-Curioso empeño.

-Siempre he intentado implicarme en la defensa de los derechos de los jóvenes. Creo que ahora tenemos la oportunidad de diseñar un mundo nuevo. Lo más curioso es que justo el día en que cogí el avión rumbo a México, en el 2011, estalló el movimiento de los indignados.

-Se perdió esa oportunidad...

-Pero se abrió otra. Al residir en la zona maya, me interesé por su cultura. Con lo que me sobró de la beca financié un libro, Ja'ab -en maya significa Año-, que reune 12 cuentos sobre 12 personajes que fui encontrando en el camino y que coincidió con el Año de la Cultura Maya.

-¡Eso es optimizar tiempo y recursos!

-Con otra beca -esta vez de la Unesco- trabajé en Chiapas sobre la cultura de paz. Y durante la ceremonia del inicio de la nueva era maya, en una pirámide en Cancún, uno de los sacerdotes me dijo: «Sería interesante hacer un libro de este primer año, el 2013». Me propuse una reflexión colectiva en 12 libros sobre 12 temas. Era una excusa perfecta para demostrar cómo los jóvenes nos podemos unir para mejorar el mundo.

-Y se puso manos a la obra.

-Sí. Elegí 12 ciudades de los cinco países que conforman el área maya -El Salvador, Honduras, Guatemala, Belice y México-, y en cada una fui al encuentro de grupos de jóvenes para que trabajaran un tema: memoria histórica, identidad, lengua y tradiciones, relación con la tercera edad...

-¿Lo hizo a pelo? ¿Sin estructura?

-Sí. En Mérida, por ejemplo, repartí papeles en una feria del libro y se presentaron 25 chicas dispuestas a tratar temas que les afectaban como mujeres: la relación con el padre, la maternidad, el placer, los tabús. Les pedí que hicieran un poema, y el resultado es una antología poética ilustrada por estudiantes de una escuela de arte y maquetada por gente de la Universidad de Mérida.

-Es un aventurero solitario, ¿eh?

-Soy un soñador que intenta llevar los sueños a la práctica. He llegado a andar dos horas por un camino de la frontera de Honduras y Guatemala con unos dibujos de unos niños indígenas bajo el brazo, solo, sin dinero. He corregido textos, arañado subvenciones y escrito libros de encargo para, con el dinero, seguir adelante...

-¿Qué ha sacado en limpio de todo esto?

-En contacto con los jóvenes he conectado con lo que yo soy. Y si de los 500 que han participado en los libros, 10 quieren seguir escribiendo, luchando por la libertad de expresión y fomentando la lectura en su entorno, me sentiré recompensado.

-Aquí hay mucho joven desanimado, y con razón. ¿Qué les dice?

-Que con ilusión y esfuerzo puedes lograr lo que quieras. Nuestros abuelos subieron familias desde una guerra, y aquel esfuerzo se ha ido diluyendo. Hay que recuperarlo.

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