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Xavier Alonso: «El póquer digital es 'software' y mates»

Dejó su trabajo para dedicarse al juego en internet, donde disputa manos simultáneas en 16 mesas

VÍCTOR VARGAS LLAMAS / Barcelona

Le pasó lo peor que podía sucederle en su primera apuesta: ganar. Xavier Alonso, un barcelonés de 31 años licendiado en Pedagogía y jugador profesional de póquer on line, no olvida su estreno. «Invertí un dólar y gané mil. Saqué el dinero porque no me creía que fuera tan fácil», dice. Y no lo era. En pocas semanas perdió la ganancia y «otros ahorrillos», confiesa.

Esa experiencia le sirvió para saber que no era «tan bueno» como pensaba, pero no dejó de creer que podía ganarse la vida entre barajas digitales. Su suerte cambió al conocer a Álvaro Aspas, alias Darkored, jugador profesional que le acogió en su academia de Valencia y le enseñó los entresijos del negocio. Alonso no lo dudó. Dejó su trabajo y se instaló en la capital levantina en el 2009.

«El póquer es sobre todo matemáticas y cierta habilidad, el azar no es la parte más importante», explica el joven, alias Dope Alonso, como uno de los primeros aprendizajes adquiridos. Allí se formó y ganó experiencia con una veintena de jugadores.

Pero todo cambia con la ley del juego del 2011. El dominio .com pasa a ser .es y solo se puede jugar con residentes en España. «Fue la estampida. Con sumas más bajas, muchos cracks emigraron», explica. Él volvió a Barcelona por motivos sentimentales y apostó por su carrera.

Bajada recaudatoria

Ni se plantea pasarse al juego presencial. «Es más fácil, pero solo puedes jugar una mano a la vez. En internet lo hago en 16 mesas al mismo tiempo». Una locura para la que tiene apoyo. «Un software resume datos de mis partidas y rivales en 300 parámetros. Con solo 30 segundos por jugada, solo consulto 42», afirma.

Con este panorama no extraña la definición que Dope Alonso hace de la profesión. «Somos analistas de bases de datos. Si acotas el rango de los rivales, ganas pasta automáticamente», detalla. Dice que hay que estar preparado para el error y el capricho del azar. «Es importante racionalizar emociones», explica. Y pone un ejemplo: «Es mejor pensar en fichas que en dinero. Al apostar 600 euros te bloqueas si piensas que es medio sueldo para muchas personas». Y si una mala racha se prolonga, no perder la perspectiva. «Hay que pensar a largo plazo. Y no dejar de analizar tus datos, tus errores, ni de estudiar a los rivales», explica.

Pese al bajón de premios, gana una media de 2.000 euros al mes -«en una sesión llegué a embolsarme 7.500», dice-. Pero sabe cubrirse. Ha bajado a 5 horas sus partidas on line y diversifica ingresos como profesor en Póker Cum Laude, una academia de juego de Barcelona. Sabe que para que él gane muchos otros deben perder. Y no ignora que hay historias de vidas destrozadas. «Si las conociera no jugaría contra ellos. Yo prefiero pelar a un médico, a un pijo o a [Gerard] Piqué», bromea.

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