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La política policial catalana

Manel Prat: «Las pelotas de goma tienen poco futuro»

ANTONIO BAQUERO / Barcelona

-Acaba de aparecer un vídeo en que se ve un disparo no contabilizado en el último informe. ¿Por qué es tan difícil que los Mossos les digan con exactitud qué pasó aquella noche?

-El disparo que aparece en ese vídeo sí que consta en el informe. Lo que pasa es que está mal ubicado en el mapa. Es uno de los que situamos en Urquinaona. Esa diferencia geográfica obedece a que el informe se basa en lo que recuerdan los agentes, a los que se ha entrevistado. Y hay que tener en cuenta que se trató de un dispositivo muy largo, de todo el día, con una fase de incidentes que duró entre hora y media y dos horas. Hubo agentes que pasaron varias veces por los mismos puntos. La memoria les puede fallar en una ubicación. Y en este momento, tecnológicamente no podemos tener referencias de dónde se hacen los disparos.

-Si se encuentra una prueba de que a Ester Quintana la hirió una pelota disparada por un mosso, ¿usted qué hará?

-Si eso pasa, yo dimito inmediatamente. Eso sí, antes de dimitir pediré responsabilidades a la cadena operativa. Esa noche no se utilizaron pelotas de goma. Estoy convencido de que sin mi autorización, pues así lo establece el protocolo, ningún mosso se ha atrevido nunca a disparar una de esas pelotas. Si alguien lo hiciera cometería una falta gravísima

-Si se acaba encontrando una prueba de que no fue una pelota de goma sino otra cosa, ¿usted qué hará?

-En el fondo, lo ocurrido a la señora Quintana también nos compete en el sentido de que debemos esclarecer quién y cómo le ha causado esa grave lesión, pues nosotros somos los garantes de la seguridad pública y esta señora ha perdido un ojo. Estamos centrando todos nuestros esfuerzos en resolver este caso. Hemos visionado prácticamente todas las grabaciones. No sé si saldrán más vídeos. Ojalá aparezca uno que recoja el impacto, porque aclararía muchas cosas. Yo estoy convencido de que nosotros no somos los autores del fatídico lanzamiento. Si se descubre que ha sido un objeto diferente a una pelota, yo lo que haría es dejar el tema a decisión del juez. Eso sí, en ese caso me gustaría que los medios de comunicación restituyeran la imagen del cuerpo, pues lo que ha pasado ha perjudicado su autoestima y su credibilidad.

-¿Cree que se ha condenado a los Mossos de antemano?

-Yo creo que sí. Tengo la sensación de que aprovechando que hay un debate social importante en torno a los métodos que utiliza la policía para el orden público, sobre todo en torno a las pelotas, lo ocurrido a la señora Quintana se ha llevado al extremo para lograr el veto a ese material. En dos años, con más de 10.000 manifestaciones, solo he autorizado disparar pelotas tres veces. Y las tres veces lo he dicho. No me escondo. Si la noche del 14-N yo hubiera autorizado que se dispararan pelotas de goma, lo reconocería.

-¿Qué va a ocurrir ahora con las pelotas de goma?

-Yo creo que a las pelotas de goma les queda poco recorrido. Muy poco futuro. Pero no podemos aceptar la moratoria que propone el Síndic de Greuges, porque la policía necesita instrumentos para hacer su trabajo.

-¿Entonces?

-Hace falta un debate político, es decir, que en el Parlament se establezca qué modelo de orden público queremos para Catalunya y con qué instrumentos dotamos a los Mossos. Yo creo que en este momento se puede llegar a un consenso. Sobre todo porque en Barcelona han tenido responsabilidades en orden público el PP, el PSC, ICV y ahora nosotros, y todos hemos tenido los mismos problemas. Eso ha de permitir afrontar un debate sin demagogias sobre qué modelo, con qué cantidad de agentes, con qué material, y si hay recursos para hacer ese cambio.

-¿Cómo se sintió cuando vio el vídeo que desmentía a Felip Puig y cuando supo que había un informe oculto? 

-Me quedé perplejo. Yo tengo toda la confianza en los Mossos, no solo en sus mandos sino en todos sus miembros. Cuando me enteré, me pregunté dónde habíamos fallado y por qué esa información no nos llegó. El problema fue que quien hizo el informe se centró solo en el caso de Ester Quintana, y al no aparecer nada reseñable sobre ella no lo consideró importante. Pero cuando ves el tsunami que se ha organizado solamente por una mala apreciación de un informe cuyo contenido no alteraba la versión que se había dado sobre lo ocurrido a la señora Quintana, piensas que todo esto nos lo podríamos haber ahorrado. Además, esa información no se quiso ocultar de forma deliberada.

-¿Qué cree que le pasó a Ester Quintana?

-Para empezar, me duele en el alma, nadie se imagina cuánto, lo que le ha pasado a esta mujer. Estamos centrados en buscar la clave que nos permita determinar qué ocurrió. Aún no quiero hacer hipótesis ni especulaciones. Esto está bajo investigación judicial. También le reconozco que nos sentimos indefensos. Por la información que tengo, yo insisto en que los Mossos no dispararon esa noche. Pese a eso, socialmente se ha decidido ya que han sido los Mossos.

-¿Dónde ha estado el problema o el error en la gestión de este caso?

-Nosotros tenemos conocimiento el 14 por la noche de que una señora había recibido un impacto en un ojo. Cuando a mí me llega esa información, yo, que no he autorizado que se disparasen pelotas de goma, lo primero que pregunto es si alguien lo ha hecho. Y la respuesta es que no. Creo que el error es que nos centramos demasiado en explicar lo que pasó justo en el tramo donde estaba la señora Quintana. Esto ha generado un problema de credibilidad y yo asumo las responsabilidades.

conseller' Puig asegura haber puesto su cargo a disposición del president Mas. ¿Ha puesto usted el suyo a disposición de Puig?

-El '

-Sí. Una vez. Lo hice porque un error no voluntario de los Mossos, de los que yo soy responsable, ponía en mala situación a un 'conseller' que siempre da la cara.

-¿Además del comisario Pla, algún otro jefe de los Mossos le ha puesto el cargo a su disposición?-Sí. Otro comisario, pero no diré quién.

-¿Ha llamado usted a la señora Quintana?

-Yo personalmente no he hablado con ella.

-Creo que estoy demasiado implicado en el proceso. Eso ha hecho que no me pareciera conveniente llamarla.

-¿Por qué no lo ha hecho?

-Si la tuviera delante, ¿qué le diría?-Me interesaría por su estado de salud y le mostraría mi pesar por lo ocurrido.

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