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INVESTIGACIÓN SOBRE LA VELOCIDAD DE LA LUZ

Un error causó la ilusión de los neutrinos superveloces

'Science' informa de un posible fallo en una conexión entre un ordenador y un GPS

ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA

Un cable de fibra óptica mal conectado parece ser la causa de que los famosos neutrinos del CERN superaran la velocidad de la luz en un experimento hecho público el pasado septiembre. Esto es al menos lo que anoche comunicó en internet el blog de noticias de la prestigiosa revista Science y de su editora, la más que respetable Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS).

Edwin Cartlidge, de Science, dice escuetamente que el error fue debido a una mala conexión de fibra óptica entre una unidad de recepción de GPS y la tarjeta de entrada de un ordenador. Cartlidge cita como informante a «fuentes próximas» a Opera, el experimento del CERN que obtuvo los resultados. Un portavoz del CERN reconoció a la agencia AP que se había encontrado un cable mal enchufado, pero no confirmó que esa fuera la causa del error.

Según informó el CERN en septiembre, los neutrinos habían recorrido más rápido que la luz los 732 kilómetros que separan la sede de la institución científica en Ginebra (Suiza), desde donde eran lanzados, del laboratorio subterráneo del Gran Sasso (centro de Italia), donde eran capturados. Parecía mentira, pero las intrigantes partículas subatómicas llegaban 60 nanosegundos antes. Los investigadores tenían en cuenta hasta el último detalle en cuestiones como la posible atracción ejercida por la Luna o las diferencias de gravedad según el terreno. Se pidió incluso que se detuviera el tráfico en el túnel del Gran Sasso para evitar vibraciones. Dos meses después se repitió el estudio y se obtuvo el mismo resultado.

DIVERSAS ESPECULACIONES / El anuncio sentó como un auténtico terremoto porque ponía en duda uno de los más demostrados axiomas de la física moderna: que nada puede superar la velocidad de la luz. Quizá Einstein y su teoría especial de la relatividad estaban equivocados, se insinuó entonces. También se especuló con posibles alternativas teóricas. No obstante, la mayoría de los físicos especialistas en la materia, incluso algunos que participaron en el propio experimento Opera, manifestaron sus dudas y sugirieron que podía haber algún error en la medición.

Una posibilidad era que no se hubiera calculado bien la distancia exacta entre la sede del CERN en Ginebra y el Gran Sasso porque los GPS fallan en los espacios subterráneos. Otra opción era que los relojes o cualquier otro instrumental en la salida o en la llegada no estuvieran bien coordinados.

Si lo que informó Science es cierto, los incrédulos no solo tenían razón, sino que el error es todavía más prosaico: un problema en un cable. La física volverá a donde estaba. «No quiero opinar porque no conozco los detalles -insiste el español Mario Martínez, investigador de Institut de Física d'Altes Energies (IFAE), de Bellaterra, que trabaja en el CERN-, pero lógicamente un error en la medición era una de las hipótesis principales». En la reciente reunión de la AAAS, el director científico del CERN, Sergio Bertolucci, bromeaba: «Tengo dificultades para creerlo porque no hay nada en Italia que llegue antes de tiempo».

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