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Diligencias judiciales

La jueza abre una investigación por la muerte de un joven en BCN

Cinco compañeros de celda del fallecido han declarado ya como testigos del caso

La magistrada quiere saber cuánto tardó el CIE en avisar a una ambulancia

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ
BARCELONA

La titular del juzgado número 5 de Barcelona ha abierto diligencias para investigar las circunstancias de la muerte de Idrissa Diallo, el joven guineano que falleció súbitamente el pasado 5 de enero en el centro de internamiento de extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona. La magistrada, que ya ha tomado declaración como testigos a sus cinco compañeros de celda, tiene también sobre la mesa las conclusiones de la autopsia practicada al fallecido, de 21 años, en la que se determina que la muerte se produjo «por un paro cardiaco provocado por causas naturales». El joven tenía una malformación cardiovascular congénita, posiblemente nunca diagnosticada.

La jueza ha pedido asimismo el informe emitido por el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) que, entre otras cosas, permitirá saber a qué hora exacta los responsables del CIE llamaron a la ambulancia para que atendiera al interno. El centro no dispone de médico en horario nocturno, un servicio que llevan tiempo reclamando las oenegés de ayuda a los inmigrantes, por lo que está obligado a pedir asistencia externa si se produce una urgencia de noche.

MANIOBRAS DE REANIMACIÓN / Otro documento requerido en la causa es el atestado de la Policía Nacional, que señala que Diallo murió sin responder a las maniobras de reanimación que los agentes le practicaron durante 15 minutos. Las diligencias encargadas por el juzgado permitirán averiguar si, como apuntan algunas entidades, los responsables del CIE no avisaron a la ambulancia a tiempo, en cuanto el joven empezó a mostrar los primeros síntomas, por no haber intérprete disponible a esas horas.

El suceso, que desencadenó una queja de un grupo de personas ingresadas en el CIE -porque consideraron que el joven no había sido debidamente atendido-, se produjo año y medio después de que otro interno pendiente de una orden de expulsión se suicidara en las mismas instalaciones del CIE. En ese caso, el joven, un marroquí de 22 años, se encontraba en una celda de aislamiento, denunció SOS Racisme. Los hechos dieron lugar a que varias personas del centro emprendieran una huelga de hambre. También entonces se denunció la poca transparencia de los responsables del CIE, ya que solo se supo del caso a través de testimonios de personas retenidas y de familiares de otros internos.

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