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análisis SOBRE EL COMPORTAMIENTO DEL CEREBRO

Un estudio muestra que hablar dos lenguas favorece la rapidez mental

En las pruebas, los bilingües discriminan con más facilidad la información irrelevante

El análisis, con participación de la UPF, se hizo en Italia con voluntarios del Tirol

ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA

Ser bilingüe, especialmente si la segunda lengua se ha adquirido desde edad temprana, favorece que el cerebro actúe más rápido a la hora de tomar una decisión correcta cuando se encuentra en una situación de conflicto. El cerebro bilingüe, en definitiva, se vuelve más veloz y eficaz porque cambia la morfología de las zonas que se activan. Así lo ha comprobado un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona y que se acaba de publicar en la revista especializada Cerebral Cortex.

Los científicos de la Unidad de Cognición de la UPF ponen el siguiente ejemplo cotidiano: un conductor que se encuentra en un cruce observa las indicaciones de un agente de tráfico que le permite el paso y, al mismo tiempo, un semáforo en rojo que le ordena lo contrario. Si el conductor domina dos lenguas, será capaz de procesar más rápido la información y obedecerá al agente, tal como lo ordena el código de circulación. «El cerebro de los bilingües elimina con más facilidad la información irrelevante», resume uno de los autores del trabajo, Albert Costa, investigador de la UPF con un contrato ICREA de la Generalitat.

El estudio se ha realizado con 46 personas divididas en dos grupos: el primero, formado por italianos del sur del Tirol, bilingües alemanes, y el segundo con individuos monolingües del resto de Italia. La edad (preferiblemente adultos jóvenes), la educación y el estatus social eran similares en ambos grupos. Aunque el bilingüismo es un concepto difícil de delimitar, dice Costa, en el estudio se han considerado bilingües las personas que dominan las dos lenguas con facilidad.

A los voluntarios se les pidió que llevaran a cabo una misma tarea mientras se analizaba su actividad cerebral mediante una resonancia magnética. Concretamente, en el centro de una pantalla se les colocaba una flecha y debían indicar si apuntaba a la izquierda o a la derecha, pero con la dificultad añadida de que iban apareciendo flechas secundarias que incitaban a la distracción. Los individuos bilingües fueron más eficientes a la hora de ignorar las flechas inútiles.

El estudio sostiene que dominar un segundo idioma proporciona ventajas cognitivas que van más allá del propio lenguaje, ya que «el bilingüismo aporta mayores capacidades en el control de la atención». Para Costa, ello obedece a que «los individuos bilingües se habitúan desde pequeños a controlar sus dos lenguas y así evitan sufrir interferencias como, por ejemplo, a la hora de hablar y comprender el lenguaje».

MORFOLOGÍA DIFERENTE / El bilinguismo, además, favorece un diferente desarrollo del cerebro. «Quienes hablan dos lenguas tienen más materia gris en la corteza cingulada, un área cerebral fundamental para suprimir la información irrelevante», dice Costa. «Aprender dos lenguas tiene efectos en la reserva cognitiva», añade el investigador de la UPF. En cierta manera, es como el efecto positivo que una actividad intelectual prolongada puede tener sobre el alzhéimer. «No estoy diciendo que lo vaya a evitar, pero algunos estudios sugieren que las personas bilingües que sufran alzhéimer posiblemente tendrán un deterioro cognitivo más lento».

Además de Costa, en el trabajo han participado Mireia Hernández, del mismo equipo, así como investigadores de las universidades de San Raffaello (Milán), Trento y Hong Kong y University College de Londres.

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