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LAS REPERCUSIONES DE LAS MEDIDAS DE AHORRO

El recorte en la sanidad pública se dejará notar en las urgencias y la cirugía

Los hospitales catalanes empezarán a reducir servicios en abril en aplicación del plan de austeridad de Salut

ÀNGELS GALLARDO

Los hospitales empezarán a reducir servicios en abril en aplicación del plan de ahorro de la Conselleria de Salut. Los recortes afectarán de manera especial a algunas áreas específicas de la sanidad catalana.

La reducción de médicos de guardia afectará a las urgencias

Los hospitales públicos prevén reducir la dotación de médicos que atienden en horario nocturno las incidencias de los enfermos hospitalizados. Cada servicio especializado disponía hasta ahora de sus médicos de guardia, que en ocasiones atendía también la demanda que surgía en el servicio de urgencias. La ausencia de especialistas de guardia afectará, en consecuencia, a la atención de las urgencias. Cuando la distancia entre dos o más centros lo permita, esa asistencia inmediata se concentrará en un único hospital, lo que implicará que algunos pacientes deban desplazarse a más distancia que hasta ahora. Los técnicos de Salut no consideran que agrupar y distanciar los puntos de asistencia influya en la calidad de la atención médica recibida. Las organizaciones de usuarios discrepan y aseguran que la proximidad y la cifra de pacientes que debe atender un mismo médico sí repercuten en la calidad de la asistencia. Estas medidas no solo buscan ahorrar, sino que forman parte de los criterios del actual conseller de Salut.

La cirugía se agrupará y no todos los centros lo intervendrán todo

La Conselleria de Salut considera ineficaz que todos los hospitales de máximo nivel ofrezcan toda la gama de especialidades quirúrgicas que existen. Aprovechando la escasez presupuestaria, pretende suprimir la cirugía menos demandada en cada centro, y reunir la oferta en uno o dos hospitales por cada región sanitaria de Catalunya. Algo parecido ocurrirá con las pruebas diagnósticas de alta tecnología. La actividad de los quirófanos, urgentes y no urgentes, determina el funcionamiento del resto del hospital en que se encuentran. De ellos depende la cifra y especialización de los cirujanos que deberán estar activos, la enfemería, las camas de ingreso disponibles, los servicios de limpieza y cocina, y el material quirúrgico y farmacológico. Reduciendo la cirugía, se reduce el coste de todo el hospital. De todos los aspectos citados, no obstante, el más determinante es el salario del personal que intervendrá en la preparación y ejecución de las operaciones. El segundo capítulo más costoso es el de los fármacos.

Los medicamentos hospitalarios absorben el 20% del presupuesto

El astronómico coste de algunas de las sustancias con que se tratan las enfermedades atendidas en los hospitales tiene preocupados a sus gestores. Absorben más del 20% de su presupuesto: casi 50 millones de euros anuales en el Hospital de Bellvitge (entre los dispensados durante el ingreso y los ambulatorios); 80 millones en el de Vall d¿Hebron. Los representantes comerciales de las principales compañías farmacéuticas visitan e informan de forma regular a sus contactos en los grandes hospitales, casi siempre con una novedad. Esos fármacos se caracterizan por ser innovadores, tanto en su obtención como en la resolución de lo que tratan, dos factores que les aseguran un precio casi siempre inasumible si el usuario los hubiera de pagar de forma directa. Anticuerpos monoclonales, hormonas de crecimiento, terapias oncológicas, antirretrovirales contra el sida de última generación o sustancias biológicas indicadas en el tratamiento de algunos tumores, elevan esa partida a cifras hasta ahora imparables.

La colocación de prótesis de rodilla y cadera se demorará más

La urgencia de una intervención se define por el riesgo vital que implica su demora y, en segundo lugar, por la calidad de vida que experimenta quien espera ser operado. Esta conjetura, y el coste de las intervenciones, ha relegado históricamente a quienes precisan una prótesis de cadera o rodilla. Sus listas de espera siempre han sido las más lentas de ejecutar, y así seguirá siendo a partir de ahora, muy posiblemente, pero con mayor demora. Lo costoso de esta cirugía es la propia prótesis. El Hospital de Bellvitge, centro de referencia de 1.300.000 ciudadanos que emplea a 3.000 profesionales, ha invertido aproximadamente 13 millones de euros anuales, hasta ahora, en colocación de prótesis. No es mucho, comparado con los 24 millones gastados en material sanitario. En el Hospital de Vall d¿Hebron, o el Germans Trias i Pujol, que doblan al de Bellvitge en presupuesto y personal, esas cifras se multiplican. No obstante, se considera, tal vez injustificadamente, que quien precisa una prótesis puede esperar.

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