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LA CONTROVERSIA

Eutanasia no es eugenesia

Jorge M. Reverte

La eutanasia es la práctica que ayuda a bien morir a una persona que está desahuciada, evitando el sufrimiento físico, o sea, los dolores, y acelerando el final. Eso no tiene nada que ver con una práctica llamada eugenesia, que consiste en utilizar los avances de la biología para mejorar la raza.

La confusión entre ambos conceptos puede deberse en algunos casos a ignorancia. Pero cuando se produce en mensajes lanzados desde instituciones como la Iglesia católica o desde partidos políticos, se debe a una clara intención de desprestigiar a la primera buscando el desprestigio y la criminalización de quienes la aplican.

En los primeros años del siglo XX se desarrolló en todo el mundo más avanzado una variante del darwinismo social que pretendió por distintas vías solucionar problemas de delincuencia o de desviaciones psíquicas mediante la castración de individuos. En Estados Unidos, en Inglaterra, en Australia, se castró a muchas personas para evitar que se pudieran propagar conductas peligrosas, pero también deficiencias mentales. El prestigio de esa clase de acciones llegó a tal altura que incluso en algunas fracciones del anarquismo se apostó por fórmulas eugenésicas para mejorar a los individuos futuros.

En Alemania, cuando el nazismo llegó a su apogeo, la apuesta por la eugenesia llegó al paroxismo. En 1940, un programa llamado Aktion4 comenzó a realizar experimentos con seres humanos, desde enfermos mentales hasta gitanos pasando por comunistas y homosexuales, que acababan siempre con la eliminación de los sujetos. Se calcula que unos 250.000 individuos fueron exterminados en pocos años por las indicaciones de los científicos nazis. En 1941, un obispo alemán, Clemens von Galen, se atrevió desde su púlpito en la ciudad de Münster a denunciar la salvaje práctica. Se jugó la vida al hacerlo, pero no logró eliminarla; su gesto valeroso obtuvo solo una pequeña victoria, que consistió en que los nazis se hicieran más discretos. Los nazis intentaron confundir a la opinión llamando a su política de exterminio con el nombre de eutanasia.

Maniobra de confusión

Ahora, en España, 70 años después, los obispos españoles, acompañados por una entusiasta multitud reaccionaria, no se juegan la vida al realizar una maniobra tan sucia como la de confundir una cosa con otra. Como ya hizo el aparato político del ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Manuel Lamela, si se habla de eutanasia, es decir, de aplicar la ciencia a los cuidados paliativos para disminuir el sufrimiento de personas desahuciadas, la definen como eugenesia.

Nos cuentan que se trata de eliminar a personas para conseguir fines diversos, como bajar el gasto sanitario o, en el colmo del disparate, matar a pobres gentes indefensas para contravenir las leyes de Dios y de la naturaleza.

La ejemplar acción de Clemens von Galen no fue continuada por la Iglesia europea combatiendo la gran operación eugenésica que fue la eliminación masiva de judíos. Mucho menos por la Iglesia española, que tampoco se dio por enterada de la acción del obispo de Münster, para que Franco no tuviera un disgusto con Hitler.

Ni eutanasia es eugenesia, ni Rouco Varela es Von Galen.

Temas: Eutanasia

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