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SUCESOS

El celador de Olot confiesa que mató a más ancianos en el asilo

Los Mossos imputan al detenido la muerte de al menos dos mujeres

Vila, que atribuye los homicidios a la compasión, intentó un estrangulamiento

MAYKA NAVARRO / Madrid

Los Mossos d'Esquadra investigarán todas las muertes que se han producido en los últimos cinco años en que trabajó como celador en el geriátrico La Caritat de Olot (La Garrotxa) Joan Vila Dilmé, de 44 años, detenido el lunes acusado de asesinar a una anciana y que ha confesado ser el autor de, como mínimo, la muerte de otra. La lista de víctimas de este autoproclamado ángel de la muerte puede ser mucho mayor. Fuentes al corriente de las investigaciones reconocieron ayer que además de Paquita Gironès Quintana, de 85 años, el acusado ha reconocido haber matado a Sabina Masllorenç, de 87 años, enterrada tras fallecer el pasado 12 de octubre, y que puede haber una tercera víctima, un hombre de 94 años de nombre Joan que falleció el 19 de septiembre, un domingo en el que Vila trabajaba en el geriátrico.

DECLARACIONES CONTRADICTORIAS / En sus diferentes y contradictorias declaraciones a los Mossos, el detenido aseguró que asesinó por «compasión» a los ancianos, a los que no podía ver sufrir. Incluso llegó a insinuar que en el caso de Paquita Gironès esta le pidió que la ayudara a morir. Lo cierto es que tanto el personal del geriátrico como sus vecinos de Castellfollit de la Roca -donde Vila residía con sus padres-, así como los familiares de los ancianos, hablaban hasta ayer maravillas del sospechoso. Todo el mundo destacó, incluso el director de La Caritat, Joan Sala, que Vila era un celador que se deshacía en mimos y atenciones a los ancianos que tenía a su cargo.

Una delicadeza que no se corresponde con el método que presuntamente utilizó para asesinar a sus víctimas. A Paquita Gironès la intentó estrangular primero. De hecho, le dejó marcas visibles en el cuello que algunos confundieron con las secuelas del sintrón, un medicamento que se utiliza para la circulación de la sangre. Pero el fin de semana pasado recurrió a un salvaje método, abrasarla viva con lejía.

GRABADO POR UNA CÁMARA / Una de las cámaras de seguridad de la residencia recogieron el momento en que el celador salía de un almacén de la residencia con una botella de lejía en la mano. El celador confesó que introdujo la lejía en la garganta de la víctima haciendo uso de una jeringuilla. Un cruel método que dijo haber utilizado también con las anteriores víctimas.

Sus atrocidades se destaparon porque otro enfermero de guardia el fin de semana descubrió a Paquita Gironès agonizando y alertó a los servicios de urgencias, que la trasladaron al hospital de Olot. Falleció al llegar, pero el médico de guardia no certificó que su muerte fuera por causas naturales al descubrir unas marcas sospechosas en la boca.

Tras ser detenido al día siguiente, Vila hizo una primera confesión en la que dijo que no era la primera vez que lo hacía. De momento, los Mossos han solicitado al titular del juzgado número 1 de Olot que se exhumen los restos de Sabina Masllorenç. Después determinarán si también lo solicitan para Joan. Aunque existe una sospecha entre los investigadores de que este celador, que en su día fue un solicitado peluquero, lo pudo haber hecho otras muchas veces.

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