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ciutat vella

Placas en la calle relatan hechos históricos de rincones del distrito

La plaza de Sant Felip Neri y un torno donde abandonaban bebés, lugares elegidos

CÈLIA MUNS / Barcelona

La pequeña plaza de Sant Felip Neri, en el corazón de Ciutat Vella, está marcada por las cicatrices de metralla grabadas en todas las paredes de los edificios que la rodean. Desde el pasado miércoles los vecinos del Gòtic no tienen excusa para no saber que estos orificios los causó un bombardeo de la aviación italiana de Mussolini en enero de 1938 para apoyar al bando nacional en la guerra civil.

El Institut de Paisatge Urbà del Ayuntamiento de Barcelona ha colocado una placa en la plaza que le da la categoría de Pequeño Paisaje Histórico y cuenta brevemente los hechos de 1938. «Está muy bien que hayan colocado estas placas. No solo los turistas quieren conocer la historia de la ciudad, también los vecinos queremos saberla», dice Isidre Mateo, vecino de Ciutat Vella que lleva a su hija a la escuela de la plaza.

Ésta no es la única placa que el ayuntamiento ha decidido colocar en el distrito. Hay dos pequeños paisajes históricos más que gozan de este título desde la semana pasada y está previsto que el número aumente. El coste de esta campaña de señalización de rincones con historia se cubre con la publicidad de las lonas de edificios en rehabilitación.

Una de las placas más impactantes que se ha colocado gracias a este proyecto se encuentra en las entrañas del barrio del Raval, frente la Casa de la Misericòrdia de la calle de Ramelleres. El breve texto que ya figura en ella cuenta cómo antiguamente la gente abandonaba a los bebés no deseados en el torno de la fachada, una puerta giratoria de madera que permitía a quién abandonaba al niño quedar en el anonimato.

Pero no todos los pequeños paisajes son tan lúgubres. El Ayuntamiento ha colocado otra placa en la Gamba, del artista Mariscal, una escultura de grandes dimensiones en el Moll de la Fusta que representa una cigala risueña. La obra fue elaborada en los años ochenta y se convirtió en símbolo de la ciudad durante los Juegos Olímpicos de 1992.

MÁS PAISAJES EN EL EIXAMPLE  / El distrito del Eixample goza de otros dos pequeños paisajes históricos: el Rellotge dels Llums, en la calle de Rocafort,  y El Rellotge del Sifó, en la avenida de Roma. La placa de este último, un reloj que decora la fachada de la antigua fábrica de sifones Puértolas, fue inaugurada el pasado miércoles por el concejal del Distrito del Eixample, Gerard Ardanuy. Según Ardanuy, con estas placas el Ayuntamiento pretende «contribuir a mejorar la identidad colectiva de la ciudad».

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