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El convento del conflicto

Los vecinos del Poblenou se encuentran divididos ante la futura construcción de un monasterio en Sant Bernat Calbó,

El edificio se levantará en en el terreno que deja libre una parroquia afectada de carbonatosis

LUIS BENAVIDES / BARCELONA

La futura construcción de un convento en la plaza de Sant Bernat Calbó, promovida por la Fraternidad de la Comunidad del Cordero, ha provocado un cisma en el vecindario. A un lado, la plataforma Salvem la Repla, partidaria de aprovechar el anunciado derribo de la parroquia de Sant Bernat Calbó para ampliar la actual plaza. Al otro, la Associació de Veïns del Poblenou, favorable al nuevo edificio religioso siempre y cuando tenga la calidad suficiente para integrarse arquitectónicamente en el casco antiguo del barrio.

La parroquia, inaugurada en 1957, está cerrada a los feligreses desde el pasado sábado 25 de octubre por razones de seguridad. Sufre carbonatosis y el propietario de la finca, el Arzobispado de Barcelona, descartada la restauración por su elevadísimo coste, ha llegado a un acuerdo privado con las Hermanitas del Cordero, actualmente ubicadas en la Parroquia de Sant Jaume (Ferran, 28).

«Quieren que el terreno siga teniendo vida cristiana. El nuevo edificio será sencillo, con formas y texturas inspiradas en el resto del Poblenou. No abriremos un comedor social ni un albergue para indigentes como se ha dicho», aclara una de las hermanitas del Cordero.

RECOGIDA DE FIRMAS

Ramon Almoguera, impulsor de Salvem la Repla, ha recogido en su quiosco, en la calle de Amistat, más de 400 firmas. «Nuestra intención es llegar a las 5.000 firmas antes de que acabe el año», confía Almoguera. «Se trata de una propiedad privada y no tenemos nada en contra de la congregación -continúa el vecino -, pero el Ayuntamiento podría ofrecerles otro terreno. Este monasterio no da respuesta a ninguna necesidad vecinal ni colectiva».

La plataforma cuenta con el apoyo del AMPA de la escuela La Mar Bella y el Eix Comercial. «Construir en pleno siglo XXI un monasterio en la ciudad nos parece anacrónico. Creemos que el derribo supone una oportunidad para recuperar espacios en un barrio saturado», opina David Perramón, presidente del eje.

El equipo del concejal Eduard Freixedes se mantiene al margen después de intentar sin éxito un acuerdo con la congregación: «Aunque el Distrito de Sant Martí no interviene en las decisiones de un acuerdo entre privados, propusimos a la Fraternidad hacer una permuta de terrenos, pero no aceptaron», aclaran fuentes municipales.

VISIONES OPUESTAS

El proyecto de la congregación encaja, continúan, en «un suelo privado calificado de equipamiento de tipo cultural y religioso». Así las cosas, las posibilidades de la plataforma son más bien escasas. Almoguera, sin embargo, afea la postura de la Associació de Veïns del Poblenou. «Deberían apoyarnos. Sus argumentos son urbanísticos, y cuando dicen que no hacen falta espacios abiertos entran en contradicción porque sí defienden el derrumbe del transformador situado en la calle de Castella y la realización de una zona verde», añade el vecino.

La entidad vecinal puntualiza: «Son casos diferentes porque el trasformador de Endesa está en un solar calificado como zona verde», aclara Salva Claròs, presidente de la asociación. «La plaza no mejorará por el hecho de ser más grande -subraya el presidente-, sino por tener unas medidas equilibradas, con unas fachadas expresivas y bien dimensionadas».

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