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Los hospitales cerrarán un 12% de las camas entre julio y septiembre

La segunda quincena de agosto se inactivarán 2.400 de las 13.718 plazas de ingreso de Catalunya

El Hospital de la Esperaça, a diferencia de otros años, no cerrará sus quirófanos en la época estival

Àngels Gallardo

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Centro de asistencia primaria (CAP) de Platja dAro, el viernes.  / Gloria Sanchez Bartolome

El obligado acelerón de actividad quirúrgica que este verano ha introducido la Conselleria de Salut en los hospitales, con el fin de que cumplan el objetivo de reducir las listas de espera, ha sumido a los centros en una crítica contradicción, ya que, en paralelo, la propia Generalitat les ha marcado la reducción de actos médicos que han de acatar, como todos los años, entre julio y septiembre.

El dispositivo veraniego se aplicará esta vez de forma más equilibrada y repartida, explica Cristina Nadal, adscrita a la dirección del Servei Català de la Salut (CatSalut). "No se concentrará el máximo de la disminución en agosto, como otros años, sino que se extenderá a septiembre, para que sea todo más homogéneo", afirma Nadal.

Las áreas de oncología y cirugía cardiaca, al igual que los servicios de urgencia quedan excluidos de cualquier planificación veraniega. Funcionarán al completo. En los centros de asistencia primaria (CAP) de las zonas costeras, las que reciben turistas, habrá un refuerzo de 464 médicos de familia. 

El resto de unidades volverán a concentrar en la segunda quicena de agosto la mayor disminución de actos médicos programados, con un máximo de 2.400 camas de hospitalización inactivadas en esas dos semanas, que equivalen al 12% de las 13.718 de que dispone el sistema sanitario público catalán. Esas clausuras serán sensiblemente inferiores a las de los últimos años: en el 2014, los hospitales cerraron hasta 3.000 camas. En el 2015 fueron 2.750. "Esta reducción de actividad mantiene una adecuación funcional en cada centro –indica Nadal–. Cada hospital la adaptará a sus necesidades, y todo es reversible ante una eventual emergencia».

TEORÍA Y PRÁCTICA

Estas previsiones, como queda dicho, dibujan una planificación ineludible pero problemática en numerosos hospitales. La dirección del Hospital del Mar, por ejemplo, ha optado por mantener abiertos este verano los seis quirofanos de que dispone en el Hospital de la Esperança, centro que en los tres últimos años quedó cerrado por vacaciones de julio a septiembre.

Este año, la Esperança mantendrá abiertas 35 camas de ingreso todo el verano. "Hemos de cumplir con el objetivo de acelerar 980 intervenciones quirúrgicas, las que nos comprometimos a hacer en el plan de choque –explica Olga Pané, gerente del Mar–. Pagaremos horas extras. Empezamos pronto a cumplir este objetivo, y ya hemos hecho más de 800 operaciones". El Mar cerrará 60 de sus 400 camas en los días centrales de agosto.

"Los hospitales necesitan reducir actividad en algún momento. En verano se hacen obras de mantenimiento"

"Los hospitales son como los seres vivos, necesitan descansar en algún momento del año –advierte Jaume Canet, responsable de Anestesiología en el Hospital Germans Trias i Pujol, Can Ruti, de Badalona–. En verano, hacemos arreglos, obras de mantenimiento, hay que pintar... no se puede estar funcionando al máximo de rendimiento indefinidamente". "El personal tiene derecho a hacer vacaciones y, además, no es raro que sean los propios pacientes los que se nieguen a venir al hospital en agosto para operarse –añade el especialista–. Más de un vez, se niegan y hemos de aplazar la cita". "Cuesta que en agosto se acelere la actividad quirúrgica", admite Nadal.

El plan de choque de Salut prevé también incrementar las pruebas diagnósticas de alta tecnología que están programadas en los hospitales, un objetivo que no debería detenerse en el trimestre estival pero que, inevitablemente, se está ralentizando, advierten en los hospitales.

Se trata de 40.385 diagnósticos pendientes –colonoescopias, escáneres, resonancias magnéticas o gammagrafías, entre otras muchas–, que a finales del 2017 no deben tener una demora superior a los 90 días. No todos los hospitales podrán cumplir este objetivo. En los de Bellvitge y Vall d’Hebron, ambos adscritos al Institut Català de la Salut (ICS), las demoras diagnósticas superan, en muchas especialidades, los 12 meses de espera.

IMPOSIBLE SI HAY GRIPE

De hecho, advierte Cristina Nadal, el plan de legislatura alude de forma prioritaria a las esperas para acceder al médico especialista y a las pruebas diagnósticas tecnológicas. "Sabemos que, al realizar esos diagnósticos, se producirá un incremento automático de las solicitudes de cirugía, y esto aumentrá las listas de espera", describe Nadal. "Nuestro propósito es reducir en un 10% las demoras quirurgiocas antes de abril del 2018", afirma.
    Son conscientes en Salut de que esta planificación entra en colisión con las vacaciones del personal, pero este periodo es, por otra parte, el único del año en que sería posible adelgazar las listas de espera. "En cuanto llegue el invierno y surja la gripe, los hospitales no podrán dedicarse a esto", advierte Pané.

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