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EN LA SEXTA

Debate de las elecciones catalanas: Choque entre bloques

ERC y JxCat atacan juntos a C's y al PPC sin nuevos pactos a la vista

El PSC se desmarca del soberanismo y los 'comuns' de los naranjas

Fidel Masreal

Los candidatos posan junto con Ana Pastor antes del debate en La Sexta.

De izquierda a derecha, Inés Arrimadas (Cs), Xavier Domènech (CeC-Podem), Carles Mundó (ERC), la periodista Ana Pastor, Josep Rull (JxCat), Vidal Aragonés (CUP), Miquel Iceta (PSC) y Xavier García Albiol (PPC), en el plato de La Sexta. / ALBERT BERTRAN

El debate de candidatos de este domingo por la noche en La Sexta volvió a mostrar la distancia sideral existente entre el independentismo y el no independentismo. Y, en medio, los 'comuns', muy lejanos tanto de la candidatura de Carles Puigdemont como de una eventual victoria de Inés Arrimadas. Una Arrimadas que intentó, sin éxito, atraer hasta sus posiciones a Catalunya En Comú-Podem, ofreciéndole dedicar el dinero del 'procés' a políticas sociales.

La mayor tensión se vivió entre, por un lado, los candidatos de Junts per Catalunya ERC (en esta ocasión, Carles Mundó y Josep Rull, ambos recientemente excarcelados), y, por otro, los del PP y Ciutadans. "¿Creen que nosotros, que yo, que nuestro Govern ha impulsado acciones violentas para imponer nuestros planteamientos?", interrogó Rull al popular Xavier García Albiol.

"Han impulsado un golpe de Estado", respondió sin pestañear el candidato del PP, que casi se felicitó de lo dicho por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sobre el hecho de haber "descabezado" el independentismo. "Políticamente", precisó Albiol. Mientras, se producía una coincidencia entre el líder de los 'comuns', Xavier Domènech, y Mundó a la hora de cargar contra Arrimadas para situarla a la derecha.

Escarceo por la "bilateralidad" 

El bloque independentista actuó unido, pero hubo algun escarceo significativo. Cuando el republicano Mundó descartó de nuevo que, en la próxima legislatura, se aplique la vía unilateral y defendió la bilateralidad, el candidato 'cupaire' Vidal Aragonés, saltó: "Eso es no cumplir con el mandato del 1-O, con el mandato democrático, mayoritario, que es el de implementación de la república". "Es el primer elemento", dijo, "para que haya acuerdos" entre fuerzas independentistas y de izquierdas. Aragonés lanzó una serie de propuestas sociales para poder apoyar a una mayoría independentista, como la expropiación de pisos vacíos.

Domènech se instaló también en la denuncia de los recortes, la necesidad de aplicar medidas sociales, y en novedades como la sentencia que obliga al Govern a pagar lo que dejó de abonar a distintos ayuntamientos en materia de guarderías, como explicó EL PERIÓDICO la pasada semana.

Mientras, Rull buscaba llevar el debate a otro territorio: "El tema es entre el Parlament elegido por el pueblo o el señor [Mariano] Rajoy, estas no son elecciones normales". Y, en este sentido, lanzó zarpazos también al socialista Miquel Iceta, afeándole la aplicación del artículo 155.

El candidato del PSC se tuvo que zafar de los ataques del independentismo. Optó por desmarcarse tanto de ERC como del bloque de Arrimadas y Albiol. No pactará, afirmó reiteradamente, "ni una investidura ni un Gobierno con Esquerra ni con Junts per Catalunya". García Albiol trató, sin mucho éxito, de cargar contra los socialistas por sus pactos locales con Esquerra, y también contra C’s, por haber sugerido el presidente del partido naranja, Albert Rivera, en alguna declaración, un pacto con Podemos.

"Candidata de laboratorio" 

Curiosamente, lo único que hizo coincidir al PP con ERC y JxCat fue la crítica a Arrimadas. Mundó presumió de gestión social en el Govern de la última legislatura y descalificó a la cabeza de lista de Ciutadans por ser una "candidata de laboratorio que se aprende cuatro chascarrillos y no cuenta ni una propuesta".

En cuanto a eventuales pistas para pactos, se vio que Esquerra y CeC-Podem apenas mantuvieron roces durante el debate televisivo. Y que, como era de esperar, republicanos y posconvergentes en todo momento actuaron sin reproches mutuos. También quedó claro, en palabras del 'exconseller' Mundó, que ERC, si gana, no hará 'president' a Puigdemont, como le viene reclamando en campaña JxCat, sino a su candidato, Oriol Junqueras.

Buena parte del debate giró en torno a prioridades sociales como el paro y la educación. Aquí se vio cierta coincidencia entre fuerzas de izquierdas en las medidas contra la precariedad, y la unidad de acción de C's y el PP respecto al supuesto adoctrinamiento en las escuelas catalanas. Por cierto, la gran ausente en casi dos horas de debate, la corrupción.

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