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Plantón estatal a Forn y Trapero en la escuela de los Mossos

Gobierno y Policía Nacional han decidido no asistir este viernes al inicio del año académico

La fiscalía de Barcelona dejará de dar clases a los agentes del cuerpo autonómico

Guillem Sànchez

joaquim forn

ALBERT BERTRAN

Por primera vez, las instituciones políticas, judiciales y policiales del Estado no acudirán al acto de apertura del año académico 2017-18 en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya, en Mollet del Vallès.

La Conselleria d'Interior ha invitado como cada año al Cuerpo Nacional de Policía (CNP), a la Guardia Civil, a las Fuerzas Armadas Españolas, a la Delegación del Gobierno en Catalunya, al Tribunal Superior de Justícia de Catalunya y a la Fiscalía Superior de Catalunya. Pero ninguno ha confirmado su asistencia.

La Policía Nacional incluso ha respondido que "no podrá" asistir. Fuentes de este cuerpo de seguridad han aclarado que la negativa a asistir se ha tomado a causa del clima de tensión que se vive actualmente. Una crispación que notan especialmente los Mossos d’Esquadra tanto con las policías españolas como con los poderes judiciales.

Tampoco habrá fiscales en las clases 

La Fiscalía ha ido más lejos y, tal como ha avanzado la Cadena Ser, no solo no acudirá a la inauguración del año académico sino que tampoco participará en la formación de agentes catalanes. Habitualmente, el ministerio público enviaba fiscales para que impartir lecciones en la escuela de policías catalanes. 

Por su parte, fuentes de la Delegación del Gobierno han explicado que Enric Millo tampoco tiene planeado asistir a este acto -convocado a las 9.30 horas en el ISPC- porque el delegado tiene la agenda comprometida para este viernes. 

Forn decide no asistir

Ni los organizadores del evento saben hasta dónde llegará el desplante de los poderes estatales presentes en Catalunya. Pero intuyen que podría darse el caso de que no asistiera nadie. De hecho, el propio 'conseller' Forn ha decidido a última hora no acudir tampoco a un acto que tenía previsto encabezar y cuya presencia ya había sido comunicada a los periodistas.

La situación evidencia la gravedad de la crisis existente entre el gobierno catalán y el español, a pocas horas de que el primero pueda desactivar la suspensión de la declaración unilateral de independencia (DUI) y de que el segundo pueda confirmar que comienza a aplicar el artículo constitucional 155 para disolver la autonomía catalana.

Relaciones policiales rotas

En materia de seguridad, además, la cosa se agrava, y las relaciones entre Mossos y fuerzas españolas están prácticamente rotas tras la jornada del 1-O. Policía Nacional y Guardia Civil se sintieron "traicionadas" por la policía autonómica, que optó por no usar la fuerza para entrar en los colegios electorales. La consulta también ha dejado una herida difícil de cicatrizar con la fiscalía, que está convencida de que los Mossos eligieron no acatar las órdenes de retirar las urnas para mantenerse leales al gobierno catalán.

Que policías y fiscales tienen al mayor Trapero en su punto de mira es algo que quedó claro el pasado martes en la Audiencia Nacional, cuando el ministerio público, basándose en una información de la Guardia Civil, solicitó que el jefe de la policía catalana ingresara preventivamente en prisión por un delito de sedición.

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