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¿Qué dicen en Persia del 'procés'?

El anunciado 'unboxing' del referéndum, el día que se iban a dar todos los detalles, termina en un mitin de corte clásico

CARLES COLS / BARCELONA

El escenario del Teatre Nacional de Catalunya.

El escenario del Teatre Nacional de Catalunya. / JULIO CARBÓ

La fama de 'Yo, Claudio' eclipsó el brillo de algunas obras menores del escritor británico Robert Graves, como 'La versión persa', un poema realmente ingenioso, en el que el autor relata la Batalla de Maratón no desde el punto de vista de los griegos, épica a tutiplén, por supuesto, sino desde la de los persas. Es una joya de la provocación. La contienda queda reducida a una nimia escaramuza en los confines del gran imperio de Darío, y esa es, de hecho, la incógnita de la 'mise-en-scène' que Junts pel Sí, vamos, el grueso de las fuerzas independentistas, ha celebrado en el pretendidamente helénico Teatre Nacional tras más o menos siete años de maratón 'processista' para explicar por fin cómo se celebrará el próximo 1 de octubre el referéndum d

Era mucho pedir que en el Teatre Nacional se reestrenara 'Pel davant i pel darrera', pero Baiget casi se consigue

e la independencia. Versión griega, un día histórico. Versión persa, más de lo mismo.

Es difícil clasificar el acto para poder llegar a una conclusión. Sobre el escenario, 53 diputados de JxSí y 13 miembros del Govern. Al fondo, una pantalla que cuando no proyectaba frases célebres de Thomas Jefferson servía como una suerte de 'power point' de aquello que se supone será el 1-O. La única nota de color en la caja escénica era una alfombra azul sobre la que una treintena de urnas dibujaban el contorno de Catalunya.

Total, una austeridad notable, en las antípodas de la puesta en escena habitual de la obra teatral cumbre de Michael Frayn, 'Noises off', más conocidas en estas latitudes por el título alternativo con el que se estrenó, 'Pel davant i pel darrera', una filigrana de vodevil en el que los espectadores tanto ven lo que sucede cara al público como lo que acontece entre bastidores, donde las riñas entre actores le dan un giro narrativo estupendo a la trama.

Es cierto que la 'espantá' del 'conseller' Jordi Baiget le ha dado al estreno de JxSÍ en el Nacional un aire de aquel exitazo (estrenado en el cine también como, glups, 'Qué ruina de función'), pero se ha quedado corto. Por ejemplo, ha pasado inadvertida la duda sobre quién era el productor del acto, o sea, el pagano. Se dijo primero que era el Govern, hasta que el PSC preguntó por las facturas y, alehop, el acto pasó a ser una producción de JxSí.

UN TEATRO DE ESTADO

El acto, en resumen, no aguantó un 'round desde el punto de vista teatral. Tampoco ese era el plan desde el punto de vista de los organizadores, pese a la singular elección del marco, un teatro, y más este, concebido ya en su día como una estructura de Estado en tiempos del pujolismo. Ricard Bofill, el autor, contó en su día que de construirlo en Francia no se le habría ido tanto la mano, pero que el 'president' le pedía que la identidad nacional quedara subrayada y clara.

Youtube va lleno de ejemplos de 'unboxing', pero ninguno de desempaquetado de un referéndum. Sigue sin haberlo

El propósito del acto, al menos así se anunció en su momento, iba a ser una suerte de 'unboxing' del referéndum. ¿Qué es un 'unboxing'? Pues literalmente el desempaquetado de un producto. Youtube anda lleno de ello. Vayan y vean. Hay quien desprecinta la caja del último modelo del Iphone y hay quien desembala un dildo. Tanto da. El objetivo es mostrar el producto, sus piezas complementarias y, ya puestos, su modo de empleo. El referéndum, sus leyes, sus urnas, cómo y cuándo.

Pues no. Tras la introducción de Lluís LlachMarta Rovira y Jordi Turull, a Oriol Junqueras y Carles Puigdemont les salió simplemente un mitin. Ni mú del censo electoral. Ni mú de dónde estarán los colegios electorales de LleidaCornellà o L'Hospitalet, por citar tres casos nebulosos.

La prensa griega recogerá la gesta del acto del Teatre Nacional. La persa, lo contrario, Dicen que Graves, en su poema, pretendía recordar simplemente que en toda guerra la primera víctima es siempre la verdad.

  

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