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El PDECat se alinea con Rajoy para salvar la reforma de la estiba

El Congreso aprueba el decreto con los votos de PP, C's, PNV y la abstención de los nacionalistas catalanes

PSOE, Unidos Podemos, ERC y Compromís mantienen su rechazo a la norma

Iolanda Mármol Mercedes Jansa

Los representantes de los trabajadores de la estiba fueron desalojados de la tribuna de público. / JUAN MANUEL PRATS / ATLAS VÍDEO

Desalojan a los estibadores presentes en el Congreso por increpar al portavoz del PP
Los diputados del PDECat Carles Campuzano y Ferran Bel hablan con el ministrio de Fomento antes de la votación en el Congreso.

Política

El PDECat da volantazo, abandona el de choque de trenes con el Gobierno y se reivindica ante los catalanes como el partido útil en Madrid. Su abstención permitió a Mariano Rajoy salvar la reforma de la estiba en una votación comprometida este jueves en el Congreso que trastoca los frágiles equilibrios parlamentarios en una legislatura en la que al PP le toca pelear cada voto. En marzo, el presidente se llevó un fracaso irritante, pero esta vez pudo aprobar el decreto ley con el apoyo de Ciudadanos, PNV, Foro Asturias, UPN y la valiosa transición del 'no' a la abstención de los ocho diputados del PDECat. PSOE, Unidos Podemos, ERC y Compromís mantuvieron su rechazo.

El giro de rumbo no tiene visos de ser una excepción. El cambio de llega tras constatar el sentimiento de agravio de los catalanes por la negociación de los Presupuestos, en la que el PNV consiguió arrancar al Gobierno 4.000 millones para el País Vasco a cambio de su apoyo. Coincide, también con una reunión clave, el pasado viernes, en la que la ausencia de dos miembros gubernamentales dio a la Generalitat la mayoría para evitar que el Consorci del Palau de la Música acuse a la antigua Convergència de lucrarse irregularmente. ¿Fue un cambalache? El PDECat lo niega.

FUERZA ÚTIL

Sostiene que la abstención se debe a su vocación europeísta y a su voluntad de ser una fuerza útil para los catalanes en Madrid, según explicó su portavoz, Carles Campuzano.La redefinición llega tras el cúmulo de varapalos parlamentarios: el PP les impidió constituirse como grupo propio en el Congreso en una lectura restrictiva del reglamento que había ignorado en otras legislaturas y, además, vieron como a su portavoz, Francesc Homs, le arrebataban el acta por participar en la consulta del 9-N.

Si el PDECat entra ahora en la órbita de las alianzas del PP se medirá no solo en las votaciones, sino también en movimientos de fondo del Gobierno en Catalunya. Esa historia está por escribir. De momento, lo que ya está escrito es el agradecimiento que el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, transmitió a los nacionalistas por salvar a Rajoy del bochorno que hubiese supuesto una segunda votación fallida.

EL FANTASMA DE LA MULTA

De la Serna defendió que la norma sale adelante en tiempo de descuento, recordó el fantasma de la multa de 24 millones de euros impuestos por la Comisión Europea al no trasponer en fecha su directiva y llamó al acuerdo. Escuchándole, desde la tribuna de invitados al hemiciclo, representantes de los estibadores, que fueron desalojados por abucheos. “Pido sensatez, mesura y sentido común, desde el respeto del derecho a la huelga” defendió, al considerar que “es la hora del diálogo y no de la presión”.

Le respaldó Ciudadanos, amparado en la mejora de la competencia. También el PNV, que parece haber firmado más un pacto de legislatura que de Presupuestos. Y sus aliados naturales, Foro Asturias y UPN, que sumaron 174 votos a favor. Los 165 en contra los engrosaron PSOE, Unidos Podemos, ERC y Compromís.

Para los socialistas, el decreto no garantiza el trabajo a los estibadores. Los morados critican la “compra de voluntades”. ERC considera que quedan “flecos importantes por cerrar”. Compromís denunció el “mercadeo de votos” y volvió a mostrar su rechazo a un texto que Fomento enviará de inmediato a Bruselas para que se desestime “lo antes posible” el procedimiento abierto contra España.

Mientras, los estibadores mantienen la huelga convocada porque consideran que lo  aprobado no recoge suficientes garantías de empleo ni algunos acuerdos ya alcanzados con las empresas, informa Mercedes Jansa. La clave del conflicto se regulará en otro decreto con carácter de reglamento que establecerá las condiciones por las que las empresas estibadoras subrogarán los estibadores que actualmente dependen de las SAGEP, las sociedades que gestionan el trabajo en los puertos y que se convertirán en ETT’s. Además, Fomento dará 120 millones en ayudas mediante jubilaciones a partir de los 55 años con un 70% del salario.

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