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LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO

El PSOE andaluz empieza a pensar en la sucesión de Susana Díaz

La posible victoria de la presidenta de la Junta en las primarias del PSOE buscar un líder capaz de mantener el poder en la región

Julia Camacho

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Susana Díaz atiende a los medios de comunicación en la sede del PSC, este jueves. / ALVARO MONGE

El temor a cómo se resolverá el postsusanismo en Andalucía tras la posible victoria de Susana Díaz en la liza por el liderazgo del PSOE lleva tiempo instalado entre los socialistas andaluces, dado que quien la releve deberá ser capaz de perpetuar al partido en el poder institucional de la región después de más de tres décadas. La sucesión no tiene margen de error, dado que perder la Junta de Andalucía sería perder la principal base de poder que sustenta a Díaz, la que le da legitimidad –“un PSOE ganador”— y su  argumento en las primarias para diferenciarse de los contrincantes.

Los partidarios de Díaz mantienen su confianza en la victoria, aunque no sea el paseo triunfal previsto. Si gana, la andaluza no ha ocultado que su intención es mantenerse al frente de la Junta, que en caso de derrota sería un dorado refugio. Díaz no es diputada en las Cortes, de ahí que la Presidencia de la Junta se convierta en la mejor de las plataformas para alzarse como oposición de Mariano Rajoy. Los 33.000 millones de presupuesto que maneja le permiten además mostrar en la práctica las políticas que promueve para la formación.

COMPAGINAR CARGOS

Los estatutos amparan esta decisión, e incluso, trasladan desde su equipo, permitirían que Díaz mantuviese además la secretaría federal del PSOE y la secretaría general del PSOE-A. Pero no es su intención compaginarlos, al menos no durante mucho tiempo, dado que toda la oposición reclama desde que se conoció su candidatura una atención plena a la comunidad. Es el elemento recurrente en los últimos plenos, solapando el debate político, y la propia presidenta ironiza acerca de que solo les falta el “váyase señora Díaz”, parodiando a José María Aznar en la época de Felipe González.

El Rubicón andaluz llegará pues con el congreso regional del PSOE-A. El nuevo líder deberá ser elegido por primarias, y desde las filas sanchistas adelantan que darán batalla con una candidatura alternativa. Pero más allá de la dureza de la elección, el debate estará en el candidato que presente el aparato. Además de una buena relación con Díaz, deberá tener el beneplácito de la mayoría del partido y, sobre todo, peso político suficiente para ser candidato a la Junta. Y es que la experiencia hasta ahora invita a eludir la bicefaliaManuel Chaves dejó la jefatura institucional en manos de José Antonio Griñán y éste acabó reclamando las riendas del partido. La pugna acabó rompiendo incluso la relación personal entre ambos.

La situación política no es la más idónea en la región, con un PP que ya ganó las elecciones generales del 2016 y que sigue comiendo terreno en las encuestas. La prioridad del PSOE-A es mantener la Junta de Andalucía, porque como reconoce en privado un destacado dirigente, el gobierno de España se puede ganar o perder, pero los socialistas andaluces no se pueden permitir quedarse sin el gobierno andaluz. Menos cuando el partido tiene su estructura partidaria estrechamente ligada a la administración autonómica. Perder la Junta sería traumático. 

LIDERAZGO PERSONALISTA

Además, el estilo de liderazgo de Díaz no favorece la sucesión. Durante estos años ejerció un estilo personalista que lo absorbía todo, rodeándose de gente sin un marcado perfil propio en el Gobierno y fieles escuderos en lo orgánico. Del “la Junta ha hecho”,  se pasó a una presidenta que hablaba de “sus parados”, “sus dependientes” o “sus colegios”. De ahí la dificultad de encontrara a alguien que sobresalga y que sea capaz de solventar con éxito el reto.

Aunque oficialmente la sucesión es aún un melón sin abrir, muchos son los dirigentes que han empezado a moverse discretamente para jugar sus bazas. Siempre suena el secretario general de Jaén, Francisco Reyes. La provincia a punto estuvo de disputarle las primarias a Díaz, pero ésta finalmente recondujo la situación y ahora considera a Reyes alguien muy cercano, tanto como para invitarle al bautizo de su hijo. En las quinielas también aparece la consejera de Hacienda, María Jesús Montero, la única con perfil propio pero que ha mantenido diversos desencuentros con la presidenta; el responsable de Turismo, Javier Fernández, o la líder del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, ambos de su círculo más cercano. También el alcalde de la capital hispalense, Juan Espadas, cuenta con buen cartel y se perfila entre los favoritos.

La calma del PP-A se rompe en los provinciales

La reelección del líder del PP-AJuan Manuel Moreno Bonilla, fue un paseo militar. Recibió el aval unánime de militantes y los compromisarios, y Mariano Rajoy concedió que es la mejor ocasión para acariciar de nuevo el triunfo en Andalucía y, por vez primera, gobernar. Sin embargo, la unidad se resquebraja en las provincias.

En Córdoba Jaén, los actuales presidentes deberán renunciar al ostentar ya un puesto en el Ejecutivo, cumpliendo el nuevo estatuto de incompatibilidad. Moreno Bonilla podrá así buscar candidatos para controlar dos provincias que no le son afines. Los otros fuegos se hallan en Sevilla, territorio del ministro del Interior y anterior líder del PP-A Juan Ignacio Zoido (más afín a Cospedal) y, sobre todo, Granada, donde al candidato oficialista le han salido tres contrincantes, uno de los cuales denuncia incluso amenazas de muerte del partido.

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