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BARÓMETRO DEL CENTRE D'ESTUDIS D'OPINIÓ

El 'no' a la independencia avanza y se impondría al 'sí' por cuatro puntos, según el CEO

El 50,3% de los catalanes respaldan la vía unilateral y el 46% la rechazan

La encuesta coincidió con la condena a Mas y la confesión de Millet

Jose Rico

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periodico

Marzo ha sido un agridulce mes para el independentismo, que se frotaba las manos a la espera de que las condenas judiciales por la consulta del 9-N diesen un necesario espaldarazo a la causa. Pero la confesión de los saqueadores del Palau de la Música sobre las mordidas del 3% a CDC estropearon el guion previsto. La consecuencia de todo ello la ha plasmado el sondeo oficial de la Generalitat: por un lado, el sí a la independencia se resiente un poco más y permite que el no se distancie; por otro, la mayoría absoluta de Junts pel Sí y la CUP pende ya solo de un hilo.

El primer barómetro del año del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) consolida las tendencias del sondeo anterior, de noviembre pasado, a pesar de que este trabajo de campo, elaborado a partir de 1.500 entrevistas del 6 al 21 de marzo, coincidió de pleno con las inhabilitaciones del 'expresident' Artur Mas, la exvicepresidenta Joana Ortega y la 'exconsellera' Irene Rigau. Pero también con los puntos álgidos del juicio del 'caso Palau', incluyendo las confesiones de Fèlix Millet y Jordi y Gemma Montull. En este contexto, el 48,5% de los catalanes votarían hoy en contra de la independencia, mientras que el 44,3% apoyarían la secesión.

LA VÍA UNILATERAL DIVIDE

El 'sí' ha perdido solo seis décimas desde noviembre, mientras que el 'no' ha ganado 3,4 puntos, adjudicándose su segunda mejor cota desde junio del 2015, cuando alcanzó el 50%. La diferencia entre entonces y ahora es que el 'president' ya no es Mas sino Carles Puigdemont, que ERC está en el Govern y que Junts pel Sí apuesta por tomar la senda unilateral en el más que plausible caso de que el Estado prohíba el referéndum. Por ello, el CEO ha preguntado por vez primera a los catalanes si están dispuestos a avalar y a participar de un eventual RUI.

La incógnita se resuelve en parte a favor de los partidarios del unilateralismo. El 50,3% de los encuestados están de acuerdo con que el referéndum se convoque con o sin el permiso del Estado, mientras que el 46% rechaza esta posibilidad. Dentro de este último porcentaje conviven el 23,3% que es partidario de una consulta pero solo si está autorizada por el Gobierno central y el 22,7% que rechaza cualquier referéndum. En todo caso, el 73,6% de los catalanes desean votar, ya sea de manera pactada o unilateral.

En este apartado se da un dato llamativo: una mayoría de los votantes de Catalunya Sí que es Pot, que todavía no ha comprometido su apoyo a un RUI, avalarían la vía unilateral. El 47,7% la defiende; el 35,5% solo aceptaría una consulta pactada y el 14%, ni una cosa ni la otra. Ante la tesitura de participar en un referéndum unilateral, el 73,4% de los sondeados aseguran hoy que irían a votar, frente al 20,7% que se quedaría en casa. De los que sí acudirían al colegio electoral, el 43,3% elegiría la papeleta del 'sí' y el 22,2%, la del 'no'.

TODAVÍA 'JUNTS'

La erosión del independentismo se trasladaría también al Parlament si ahora se celebrasen elecciones autonómicas. Junts pel Sí pasaría de 62 a 58-60 escaños y la CUP retrocedería de 10 a 8 diputados. Solo en la horquilla más alta los actuales socios de gobernabilidad podrían retener por los pelos los 68 asientos que dan la mayoría absoluta. El barómetro de noviembre pasado dejó la horquilla independentista en 66-70 parlamentarios. Ahora se queda en 66-68.

Aunque el CEO evita precisar qué fuerza saldría peor parada de la caída al preguntar todavía por Junts pel Sí, y no por el PDECat y ERC por separado, en las entrañas de la encuesta hay un dato que sirve como referencia: apenas el 5% de los encuestados citan a la formación antes llamada CDC cuando se les pide que digan espontáneamente a qué partido o coalición votarían. A ERC, que encabeza este 'ranking', la mencionan el 17,9%.

TRASVASE EN LA IZQUIERDA

En todo caso, y siempre partiendo de la premisa de que Junts pel Sí se reeditaría, la opción de una mayoría alternativa en el Parlament sigue siendo una quimera. Ciutadans se mantendría como segunda fuerza de la Cámara con 20-21 escaños (ahora tiene 25), el mismo resultado que en noviembre. En la izquierda se produce un leve trasvase de voto de Catalunya Sí que es Pot al PSC. La coalición de Lluís Rabell conservaría la tercera plaza que ya conseguía en noviembre con 18-19 diputados (hoy tiene 11), mientras que los socialistas se situarían en 15-16 representantes (ahora tienen 16). El PPC obtendría 13 parlamentarios, dos más que ahora.

El hundimiento del PDECat sí se haría perceptible en unas elecciones generales. Los posconvergentes se situarían como sexta y última fuerza en votos (11,4%) y podrían serlo también en escaños, pasando de 8 a 5-6. ERC y En Comú Podem mantienen su batalla por el triunfo. Los republicanos obtendrían 12-14 diputados (ahora tienen 9). Los comuns podrían conservar sus 12 actuales o perder uno, aunque siguen por delante de Esquerra en estimación de voto.

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