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El "todo o nada" de ERC: independencia o todos inhabilitados

Los republicanos apuestan por una implicación a fondo de Junqueras en el referéndum ante lo inesquivable de su inhabilitación

En el partido crece la sensación de que o se "vence" o una generación de políticos se va para casa

Xabi Barrena

Oriol Junqueras

El vicepresidente del Govern y líder de ERC, Oriol Junqueras. / ALBERT BERTRAN

La velocidad de los hechos en el ‘procés’ hace imposible sacar fotos fijas. Esta es una crónica dinámica que empieza en un escenario y acaba en otro y sobre el que pesa la enorme sospecha de que este último no será el que finalmente ocurra. Abandonada la estática de las fotos, mejor abrazar la dinámica del video para detallar cómo afronta ERC una eventual inhabilitación de Oriol Junqueras.

La primera escena transcurre hace mucho tiempo, tanto como casi dos meses, y en ella se ve a destacados políticos del PDECat frotarse las manos ante el plan maléfico que la coyuntura les ofrece para frenar la marcha marcial de ERC en las encuestas. Con un Carles Puigdemont que no se presentará  a las próximas elecciones, los neoconvergentes ven la oportunidad de arrastrar al líder máximo y único de Esquerra hacia su propia inhabilitación, preparación del referéndum mediante. Comparten el plan con su entorno natural sin darse cuenta de que, estos interlocutores, históricamente ligados a Convergència, ya han empezado a acercarse, influidos por las encuestas, al propio Junqueras.

Segunda escena. Digerida la información, en el seno de los republicanos se abre una duda enorme. Todos en ERC repiten el mantra de Junqueras de que no les mueve la lógica electoral, que están centrados en el referéndum, y, por tanto, no hay otro escenario que ese. Ergo, no hay diseñado un plan B, por si inhabilitan al líder, justamente porque eso sería 'pensar de reojo' en unas elecciones y, sobre todo, dar por muerto el ‘procés’. Y no salen de ahí.

LIDERAZGO INDISCUTIDO

Hay otro motivo por el que, en esas semanas, ERC se muestra hermética. Hablar de otros candidatos podría dar a entender que hay una lucha sucesoria cuando, de momento (siempre hay que usar la locución adverbial con los históricamente impredecibles republicanos) eso no es verdad. El liderazgo de Junqueras no se discute.

La inhabilitación del líder está sobre la mesa. Y hay reuniones. De esas dominicales, indetectables, en casa de alguno de los primeros protagonistas. En ellas hay cierto consenso en que lo que debe de hacer Junqueras es implicarse todo lo posible con el referéndum, sus electores no entenderían otra cosa. Y luego confiar en que los tiempos de la justicia española sean lo suficientemente lentos para que la nueva legalidad a la que aspiran, la catalana, se implemente antes. ¿Y si no?

Se cruzan estrategias y, en todas, aparece el nombre de Marta Rovira como la candidata ideal, siempre transmitiendo, a la vez, de que se trata de un puro formalismo burocrático, porque Junqueras no daría ni un paso atrás ni al lado. Seguiría timón en mano. En esas reuniones, la más renuente, por no decir contraria es la propia Rovira.

La estrategia, o más bien el ‘desideratum’, neoconvergente, por capilaridad, empieza a asomar a los medios. ERC calla y hace ver que no se ha enterado de las habladurías.

TODOS INHABILITADOS

La tercera escena, y última de este relato, se produce la semana pasada. Mas, que este domingo lanzaba un dardo a ERC pidiendo "censurar el exceso de partidismo", difícilmente tendrá el apoyo del PDECat para ser el candidato tras las revelaciones del ‘caso Palau’ y, por tanto, este saldrá, por ejemplo del mismo Govern. Puede ser Neus Munté. O Santi Vila, aunque a ojos de ERC parezca menos probable. En paralelo, circula por ERC la sensación de que la inhabilitación será inevitable, sobre todo si el proceso no se concluye de manera sastisfactoria para los secesionistas. Surge la idea –expresada días después, este martes- de la convocatoria colegiada, firmada por el Govern en pleno, lo que iguala a Junqueras con los convergentes antes citados. Y crece la sensación de que el Estado también se lanzará sobre Junts pel Sí, es decir sobre la número 2 del grupo parlamentario (la propia Rovira) e, incluso, sobre los diputados de a pie. Y esa sensación alimenta el primer impulso, el de apostar a fondo por el referéndum.

“Si no conseguimos la independencia, toda una generación nos iremos para casa” apunta una voz de ERC, para sentenciar: “O todo o nada”. ¿Y quién mantendría en alto el pabellón? “Gente que no esté en el Parlament ni el Govern”, especula (porque no hay nada hablado, es solo sentido común). Es decir, alguien que esté ahora en el Congreso, ajeno a inhabilitaciones, y que contaría con el apoyo y el consejo de Junqueras, que este domingo ha reiterado que la "Generalitat lo tiene todo preparado para el referéndum". Alguien con mucho carisma, tanto que, llegado el caso (y es mucho llegar), sentado en la presidencia de la Generalitat, pudiera ser visto como un nuevo Francesc Macià, un 'Avi II':  Joan Tardà.

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