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EL PULSO INDEPENDENTISTA

El Parlament tramita la reforma del reglamento para agilizar las leyes de desconexión

La Mesa admite la petición de Junts pel Sí de crear una ponencia conjunta para abordar la modificación

XABI BARRENA / BARCELONA

Reunión de la Mesa y la Junta de Portavoces del Parlament. / JOAN CORTADELLAS

Reunión de la Mesa y la Junta de Portavoces del Parlament.
Luz verde en el Parlament a la reforma exprés para romper con España.

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En este punto del proceso independentista, el grado de confusión es ya máximo. Todas las partes en liza, mayormente dos, la independentista y la no independentista, se arrogan el papel de defensores de las esencias democráticas, del juego limpio y del debate como bien para la sociedad, aunque luego, según el momento, busquen atajos e intenten eludir la confrontación de pareceres. Los que un día se llevan las manos a la cabeza porque alguna instancia trata de evitar que se debatan y voten unas conclusiones de una ponencia parlamentaria, para regocijo de la trinchera contraria, se retuercen la meninges (eso sí, solo Junts pel Sí, la CUP, no) para conseguir que  la aprobación de la ley de transitoriedad, una declaración de independencia encubierta, pase de tapadillo, ante las voces horrorizadas de los que antes sonreían y que ahora afirman que se hurta el contraste de pareceres.

Todo esto viene a cuento de la admisión a trámite, por la Mesa del Parlament, de la propuesta reforma del reglamento de la Cámara para permitir una agilización en la tramitación de las leyes. Según la segunda versión presentada por JxSí, esta reforma se hará bajo ponencia parlamentaria, pero los grupos de la oposición (Ciutadans, PSC y Catalunya Sí que es Pot), que votaron en contra de la consideración de la reforma, no parece que estén muy por la labor de participar en ella por cuanto pusieron el grito en el cielo.

¿Acaso esa reforma es ilegal? No. Como apunta JxSí, promotora de la iniciativa, lo que se pretende  -que se apruebe la ley en lo que se conoce como lectura única, que es algo así como a bote pronto, sin presentar los textos con la suficiente antelación para su estudio por parte de toda la Cámara- es utilizada en parlamentos autonómicos e, incluso, en el Congreso. Algo que, por cierto, los propios miembros de JxSí no han dejado nunca de criticar. La CUP ha recordado este martes que la tradición fija que en el Parlament solo los textos que presenta el Govern tienen esa prerrogativa, no los de los grupos, y ha apuntado que la reforma no es "prioritaria".

JUGAR AL GATO Y AL RATÓN

¿Cuál es el problema? Que con la obsesión de la coalición sobre la que se sustenta el Govern por no dar margen de maniobra al Gobierno central, el contenido al detalle de la ley más trascendente de todas las que se han presentado a la Cámara catalana desde 1980 -y cuya aprobación se sabe cierta, por cuanto también cuenta con el apoyo de la CUP- será conocido pocos minutos antes de ser votado.

Los letrados del Parlament, que enmendaron la plana a Junts pel Sí condicionando la admisión a trámite, la semana pasada, a que se pidiera la ponencia conjunta de todos los partidos, emitieron un informe en el que señalaron que ellos no pueden presumir para qué se utilizará esta reforma del reglamento y que, por tanto, no veían razón para obstaculizarla.

De momento, el PP (que, como la CUP, no está en la Mesa del Parlament) ya ha anunciado que la semana que viene tratará de ponerse de acuerdo con el PSC y Ciutadans para elevar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

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