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Miles de personas llenan el centro de Madrid contra la investidura de Rajoy

Pablo Iglesias saludó a los manifestantes sin acercarse a la manifestación

Susana Díaz y Felipe González centran los insultos de los asistentes

Asistentes a la manifestación Rodea el Congreso. / JOSÉ LUIS ROCA

Asistentes a la manifestación Rodea el Congreso.
Garzón, Mayoral y Monedero en Rodea el Congreso

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Miles de personas, pero menos que las de hace cuatro, llenaron este sábado los alrededores del Congreso, mientras se producía el debate de investidura en la que Mariano Rajoy fue elegido presidente del gobierno. Los convocantes, agrupados en la Coordinadora 25S, no querían incidentes “ni antes, ni durante, ni después”, según dejó claro uno de sus portavoces, Luis Ocampo

Lo consiguieron hasta que la dieron por “desconvocada”, una vez leído el manifiesto en la Puerta del Sol. Sólo se enturbió por unas decenas de manifestantes que increparon a la salida del hemiciclo a las diputadas de Ciudadanos Patricia Reyes y Begoña Villacís. Albert Rivera les mostró su apoyo en Twitter.

Hasta ese momento, abuelos, padres e hijos se unieron para protestar contra lo que consideran “una investidura ilegítima” en un ambiente festivo, en el que no faltaron actuaciones de la Solfónica -el grupo musical nacido del 15-M- ni insultos al PP y al PSOE, en los que quienes acapararon el protagonismo fueron los socialistas Susana Díaz y Felipe González

“Vergüenza me daría ser Susana Díaz” o “Felipe golpista, eres un fascista” fueron las consignas más repetidas, que periódicamente se intercalaban con las habituales de las marchas de izquierdas, como “De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste” o “La lucha está en la calle y no en el Parlamento”.

Los políticos que se acercaron, el líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, el diputado de Podemos Rafael Mayoral y el exdirigente de esta formación Juan Carlos Monedero, saludaron a los simpatizantes de Unidos Podemos desde el otro lado de la plaza de Neptuno y renunciaron a hacer declaraciones para no robar protagonismo a los convocantes de la marcha. 

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, no estuvo entre ellos, pese a decir en público que había podido “saludar a la gente que estaba concentrada” y que “había sido muy bonito”. Después precisó que el saludo lo había hecho desde la entrada de Cedaceros a su llegada al Congreso, a unos 500 metros de la manifestación.

NÓOS, ERES Y GÜRTEL

“La mafia de Nóos -en referencia al rey Felipe VI por su hermana Cristina, juzgada en ese caso- llama a consultas a un candidato al que nadie ha votado -por el líder la gestora al frente del PSOE, Javier Fernández- para investir a otro candidato que no ha conseguido suficiente apoyo en dos ocasiones -Mariano Rajoy-”, resumió Alejandro Fernández, de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el motivo por el que, según él, se había conseguido reunir a "100.000 personas" en pleno puente de los Santos. La Delegación del Gobierno de Madrid habla de 3.000 y según cálculos de los asistentes no serían más de 15.000.

O, dicho de otra forma, “la mafia de Nóos le ha dicho a la de los Eres que tiene que gobernar la de la Gürtel”, según otro de los portavoces, Ramón Walsh, que criticó que “ahora los cinco millones de votos del ‘no es no’ vayan a hacer presidente a Rajoy”.

“La oligarquía, como ocurrió con el artículo 135 de la Constitución, se ha aliado para blindar el régimen del 78, ahora que se tambalea más que nunca”, señaló Walsh al dar por concluida al marcha.

Elena Martínez, de Izquierda Castellana, añadió que “frente a ellos” los trabajadores oponen las “plazas”, como pretendía dejar claro el lema de la manifestación “Ante el golpe de la mafia, democracia”. 

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