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EL PULSO CATALUNYA-ESPAÑA

El laberinto del soberanismo

Personalidades independentistas difieren sobre el ritmo que debe seguir el 'procés'

Fidel Masreal

Independentistas ondean sus estelades en Barcelona, en octubre pasado.

Independentistas ondean sus estelades en Barcelona, en octubre pasado. / MANU FERNÁNDEZ / AP

“Cada generación de catalanes tiene la oportunidad y el derecho de intentar llegar a la independencia. Nosotros también lo hemos intentado y hemos perdido. En los próximos 70 años otros lo volverán a intentar”. Quien formula esta rotunda conclusión respecto ante los resultados del 27-S es un destacado dirigente soberanista, independentista desde hace decenios. Otros, en cambio, sostienen lo contrario: que el independentismo ha vencido sin discusión y debe aplicar el plan previsto sin pestañear, como ha demostrado la resolución de “desconexión” que el Parlament aprobó el 9 de noviembre. “Los tiempos están prefijados, los resultados del 27-S, honestamente, son los que muchos esperábamos, aunque no sean los que deseábamos. Es una mayoría de escaños para empezar a construir durante 18 meses”, afirma. “El compromiso no ha de verse sustancialmente modificado, todo el ritmo actual no tiene que ver con el resultado electoral, sino con la aritmética de la distribución en escaños”, apunta.

De esta diferente interpretación en términos plebiscitarios nace el epicentro de la actual crisis del soberanismo. Y de esta constatación cuelgan, dependen, todos los movimientos colaterales, las réplicas y la estrategia a seguir, ya sea en las negociaciones de la investidura, sobre el futuro de Artur Mas, el rumbo de cada partido y de los movimientos cívicos soberanistas y el conjunto del mapa político catalán.

Núria de Gispert

EXPRESIDENTA DEL PARLAMENT

"Si somos capaces de llegar a un acuerdo antes de final de mes para la investidura del 'president', creo que podemos avanzar mucho y el 47% puede convertirse en un 54%"

LAS INTERPRETACIONES DEL 27-S

Una constatación que se ha hecho públicamente desde las elecciones pero con la boca muy pequeña. En la noche electoral, el líder de ERC, Oriol Junqueras, lanzaba eufóricas proclamas diciendo que el Estado propio estaba en camino. Se descorchó cava. Pero las caras de otros, como el propio Mas, eran distintas. Él ha sido de los pocos que ha admitido que no existe una mayoría suficiente para emprender la ruta a Ítaca como si el resultado hubiera sido abrumador. Lo dijo en el debate de investidura, lo había avisado antes de las urnas (se tendrá “acompasar” el proceso, dijo, si no hay mayoría) y su ya 'exconseller' Francesc Homs lo ratificó en términos que causaron alarma en el mundo independentista. Pero ha sido la radical CUP la que también lo ha admitido. “El resultado del 27-S da derecho a seguir avanzando, pero a declaraciones unilaterales ni pensarlo”, afirma Arcadi Oliveres, de Procés Constituent.

Hoy los deberes en el campo soberanista se amontonan y las decisiones de calado a tomar vienen mediatizadas por las prisas de las próximas elecciones generales, que obligan a escenificar de nuevo lo positivo y calentar batallas entre partidos, por la crisis interna ideológica y sucesoria en CDC y por la papeleta no menos difícil que tiene la CUP en su seno respecto a la figura de Mas. Es decir, impiden pensar con claridad.

Jaume López

PORTAVOZ DE REINICIA.CAT

"Los gobiernos en España de ahora en adelante, las pirámides generacionales y el proceso constituyente me llevan a predecir que el proceso no tiene freno"

¿MEJOR UNIDOS?

Primer reto. Los beneficios de la lista unitaria han sido evidentes pero no definitivos. Y habrá que analizar a fondo si lo que decía Junqueras en su conferencia de diciembre (se suma mejor a posteriori) era cierto. Por ejemplo, el crecimiento de la CUP ha venido en parte de votos prestados de ERC que no querían apoyar una lista con Mas como candidato, no en vano según la reciente encuesta de GESOP para EL PERIÓDICO, solo un 31,2% de votantes de la CUP son favorables a la independencia unilateral mientras que casi un 60% la rechazan. Otro ejemplo, la incomodidad del ala moderada de CDC por compartir candidatura con las voces más izquierdistas de ERC y los independientes.

EXAMEN A LOS ACTORES

Segundo reto. Calcular qué debe ofrecer cada actor del soberanismo. CDC ha de decidir si baja la persiana y recupera sin tapujos su espacio de centroderecha catalanista, ante un espacio progresista con ‘overbooking’ en estos momentos. Artur Mas puede recuperar dos discursos clave. El de su puesta de largo sobre la cuestión del derecho a decidir en el Palau de Congressos de Barcelona en el 2007, cuando afirmó solemnemente que cada paso adelante solo se podía dar con mayorías cualificadas. Y el de su investidura en el 2010 en el que repitió el concepto avisando del riesgo de ruptura de Catalunya en dos mitades. "El derecho a decidir aconseja, y de hecho, requiere que los términos sobre los cuales se ejerza descansen sobre mayorías amplias cualificadas o reforzadas, con la finalidad de dar a la decisión toda la legitimidad y la fuerza necesarias. Y también de evitar dividir a la sociedad en dos mitades, con el riesgo de fractura social y nacional que esto comporta”.

Jaume Soler

EXALCALDE DE ARBÚCIES (CUP)

"Para crecer hemos de romper el círculo del miedo y las dudas que siembra el Gobierno y empezar a demostrar por la vía de los hechos que la promesa de un país mejor es real"

ERC quere recuperar su identidad, hoy encapsulada entre la batalla entre CDC y la CUP, y decidir si quiere volver a optar al liderazgo, tras haber sufrido una sacudida interna brutal por aceptar en el último minuto la presión de Mas para que se diluyera en Junts pel Sí. La campaña de las elecciones generales será un aliciente para los republicanos para reencontrarse a sí mismos.

La CUP ha de decidir definitivamente si, como ha reflexionado su dirigente David Fernàndez, quiere repensar su difícil relación con el poder, y opta o no a intervenir en las instituciones, mojarse, ceder, implicarse, o quedarse en la resistencia de calle con la bandera del “purismo” y la coherencia, pero sin salir de un espacio de votantes muy limitado. Haga lo que haga con Mas, perderá una parte de adhesiones. Está entre la espada y la pared, según admiten los cuperos. Un histórico de este espacio político, el exalcalde de Arbúcies Jaume Soler reclama “que se desencalle la situación porque este es el mandato de dos millones de personas: iniciar el proceso de ruptura”. Respecto al dilema sobre Mas, aporta la siguiente reflexión: “Podemos estar discutiendo indefinidamente sobre si suma o resta al proceso y todos pueden tener argumentos, es un nudo gordiano que se tiene que cortar como sea, haciendo el Govern que los 72 diputados acaben decidiendo, y creo que estoy dando una respuesta clara, que se valoren pros y contras y los condicionantes ideológicos, pero que formen un Govern. Las personas no son las más importantes y, al mismo tiempo, hemos de intentar que esté todo el mundo que sume”.  

El independentismo cívico de la ANC y Òmnium debe recuperar su independencia respecto a los partidos, dinamitada al renunciar a la lista sin políticos y acatar las condiciones de Mas, y volver a tener autoridad moral para encajar al independentismo en los movimientos sociales de regeneración democrática, protagonismo popular, transparencia, participación y fiscalización de las instituciones y partidos. El presidente de la ANC, Jordi Sànchez, cree que lo importante es seguir la ruta fijada. “Esto no va de la elección de personas sino de la estabilidad, este es el debate de fondo que hay que hacer, el problema no es la elección de una persona, es la certidumbre de un recorrido en los próximos meses”.

Jordi Sànchez

PRESIDENTE DE LA ANC

"Llevo tiempo insistiendo en que no solo hay que garantizar una lista electoral, sino la estabilidad institucional del Govern. Depende de nosotros, no del enemigo exterior"

¿CÓMO CRECER Y HACIA DONDE?

Todo este trabajo partirá sin duda de la reflexión que los independentistas --desanimados, enojados, perplejos-- reclaman a sus referentes y no tiene que ver con el 20-D ni con la investidura ni con la gobernabilidad en los próximos meses sino que ha de responder a una cuestión más de fondo: ¿Cómo lograr que el secesionismo pase del 47 al 60% de apoyos, cuando pese a todos los intentos de transversalidad todavía el entorno de Barcelona, las comunidades castellanohablantes y las generaciones procedentes de otras comunidades españolas son las menos propicias al independentismo? ¿Qué tarea de fondo, más allá de poner a un candidato hablando en castellano en los mítines, ha de hacer el soberanismo, y con qué actores ha de hacerlo? 

Las respuestas en este sentido tienen puntos en común, entre distintos actores implicados y conocedores del soberanismo. Una se llama proceso constituyente. Es decir, aunar en torno a la construcción de qué Catalunya se quiere para el futuro a una mayoría más amplia que la actual. Lo ha descrito detalladamente el coordinador de la plataforma Reinicia.cat, Jaume López, profesor de la UPF, que está convencido de que esta construcción ciudadana de las bases de la Constitución pueden interpelar a la CUP e incluso a Catalunya Sí que es Pot, que lleva el proceso constituyente en su programa. También lo ve así Arcadi Oliveres, que reclama “dar contenido definitivamente a la palabra independencia, qué país socialmente, medioambientalmente, solidariamente, queremos”. Y cree que esta sería la manera de ganar adeptos a la independencia, aunque las políticas progresistas alejaran a votantes de CDC: “Si me dicen que hacer esto nos haría perder ciertos votos lo preferiría, lo preferiría porque a la larga ganaríamos en solidez; aunque se retrasara dos o tres años, disminuiríamos el sufrimiento de mucha gente”. 

“Para ampliar el porcentaje, es complicado decirlo y más en una situación en medio de un campo desconocido, pero la hoja de ruta de Junts pel Sí establecía plazos que permitían ver el camino”, opina Núria de Gispert. “Si somos capaces de tirar adelante, llegar a un acuerdo antes de final de mes para la investidura del president, creo que podemos avanzar mucho y este 47% puede convertirse en un 54%”, plantea.

Arcadi Oliveres

FUNDADOR DE PROCÉS CONSTITUENT

"Si se empezaran a hacer políticas sociales, aunque se retrasara el 'procés', sería preferible porque disminuiríamos el sufrimiento de mucha gente"

Analizar cómo ha de penetrar el independentismo en ciudades de notable peso demográfico donde no solo no ha vencido, sino que se ha impuesto el antisoberanismo de Ciutadans: El Prat, Gavà, l’Hospitalet, el distrito barcelonés de Nou Barris... El mundo soberanista castellanohablante busca analizar la manera de penetrar en este terreno, más allá de la intervención más o menos intensa de candidatos haciendo mítines en castellano.

Vinculado a las políticas sociales necesarias de las que habla Oliveras, Jaume Soler, exalcalde de Arbúcies, propone “romper el círculo del miedo y las dudas que siembra el Gobierno español y empezar a demostrar por la vía de los hechos que la promesa de disponer de un país mejor es real, esta es la única manera de ampliar” las bases. “La gente que no está en el 48% solo votará a favor del referéndum constitucional si ve que la oferta que se le hace es seria, sin discriminar a nadie, pacífica y democrática, para todos y no para unos cuantos”, sostiene.

Más tareas pendientes. Para Arcadi Oliveres, el soberanismo ha de ir a explicarse a Galicia, a Castilla, a Andalucía, y explorar terrenos internacionales como la OSCE o el Consejo de Europa. Jaume Soler también ve necesario contrarrestar las ofensivas exteriores de Rajoy con Cameron u otros actores. “Hemos de hablar con hechos, y lograr que el documento constitucional se apruebe con una mayoría de voto favorable”, apunta.

Otro punto en común para casi todos: que unas nuevas elecciones, según relata Jaume Soler, serían “volver a la etapa autonomista del proceso y abrir interrogantes, en definitiva un desastre, una línea roja”. Para Jordi Sànchez, debe haber acuerdo cuanto antes para no lesionar todavía más la ilusión. “Globalmente, tanto Convergència como Junts pel Sí y la CUP tiene claro que no se entendería parar el proceso, solo una minoría creen que las elecciones son el mal menor”, afirma. Arcadi Oliveres cree en este sentido que habrá un acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP con un programa de Govern. De todos modos, no existe unanimidad en este punto. Carles Puigdemont, alcalde de Girona y presidente de la Associació de Municipis per la Independència (AMI) ha afirmado que habrá acuerdo con la CUP, pero que “si finalmente tenemos que ir a elecciones, ganaremos rotundamente y quizás con más claridad”.

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