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El futuro amenazado del planeta

2-1-2018

¿Para cuándo otra edad de hielo?

Mariano Marzo

El precio a pagar por el proceso de calentamiento global debido a la acción humana será enorme


El periodo Cuaternario comprende dos subdivisiones: el Pleistoceno, que se inicia hace 2,59 millones de años, y el Holoceno que sucede al anterior hace aproximadamente 12.000 años y se prolonga hasta nuestros días. El Pleistoceno fue una época caracterizada por una sucesión de grandes glaciaciones (con una duración de 70.000-90.000 años) separadas por intervalos interglaciares más cortos (10.000 a 30.000 años), estos últimos con unas condiciones climáticas similares a las actuales. 

Al comienzo del Holoceno, la Tierra dejó atrás su última glaciación y, a medida que las vastas lenguas de hielo que cubrían gran parte del hemisferio norte retrocedían, los humanos supieron sacar provecho de las nuevas y más benignas circunstancias ambientales para sentar las bases de nuestra civilización y su posterior desarrollo, con el consiguiente impacto sobre el planeta. Un impacto que se inicia con el descubrimiento de la agricultura, se incrementa con la revolución industrial y se acelera exponencialmente a partir de la segunda mitad del siglo pasado.

Sin duda, la persistencia durante cerca de 12.000 años de un periodo interglaciar de relativa estabilidad climática ha resultado crucial para nuestra civilización. Por ello, resulta interesante preguntarnos cuándo empezará una nueva edad de hielo. Más aun cuando estudios recientes sugieren que este momento podría verse retrasado como consecuencia de la huella que la actividad humana está dejando sobre la Tierra

Un misterio

El origen de las glaciaciones es uno de los misterios más intrigantes de los muchos que las ciencias de la Tierra tienen planteados, de modo que el tema genera una gran controversia, muy especialmente cuando viajamos en el tiempo a periodos más antiguos que el Cuaternario (las glaciaciones no son exclusivas de este capítulo de la historia del planeta).

En cualquier caso, pese a la polémica, existe un cierto consenso científico sobre la importancia de al menos dos factores en el origen de una glaciación. El primero de ellos tiene que ver con la radiación solar interceptada por la Tierra y, el segundo, con la concentración de dióxido de carbono (CO2) en su atmosfera. 

La cantidad de energía que nuestro planeta recibe del Sol no es constante, sino que fluctúa en el tiempo, de manera cíclica (ciclos de Milankovitch) en respuesta a variaciones sutiles de la posición e inclinación del eje de rotación, y de la excentricidad de su órbita en su movimiento de traslación. Estas oscilaciones de origen astronómico presentan periodos de diversa duración que, de forma orientativa, ocurrirían cada 20.000, 40.000, 100.000 y 400.000 años.

Cantidad de CO2

Por lo que se refiere a la cantidad de CO2 en la atmosfera, esta puede variar por causas naturales (por ejemplo, grandes erupciones volcánicas) y/o a causa de la creciente actividad humana en el tiempo transcurrido desde el nacimiento de la agricultura hasta nuestros días.
Recientemente, investigadores adscritos al Instituto de Investigación sobre el Impacto Climático de Postdam (A. Ganopolski, R. Winkelmann y H.J. Schellnhuber) han propuesto una ecuación que, relacionando los dos factores arriba comentados, permite predecir el momento de inicio de una glaciación.

Y la primera sorpresa derivada de su aplicación ha sido la constatación de que en el transcurso del Holoceno, la Tierra se ha escapado por los pelos de una nueva glaciación debido al incremento de los niveles de CO2 en la atmosfera, inducido por los humanos (https://www.nature.com/articles/nature16494). 
Algunas estimaciones sugieren que con anterioridad al inicio de la agricultura la concentración de dicho gas habría sido de unas 240 partes por millón (ppm) en comparación con las 280 ppm estimadas para inmediatamente después de la revolución industrial y las más de 400 ppm de la actualidad. 

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Y las modelizaciones realizadas por los científicos de Postdam indican que si la concentración se hubiera mantenido en torno a las 240 ppm habríamos entrado ya en una nueva edad de hielo, posibilidad que debe descartarse para las concentraciones típicas del siglo XVIII de 240 ppm. De hecho, los cálculos indican que esta última concentración habría retrasado en unos 50.000 años el inicio de la próxima glaciación, cifra que con las concentraciones actuales habría que elevar a 100.000 años.

El impacto que los humanos estamos teniendo sobre el planeta es innegable. Y no piensen que, por una vez, este va a ser positivo. El precio a pagar por el proceso de calentamiento global que está retrasando la próxima glaciación será enorme.
 

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