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La lacra del machismo

Cristina Pedroche y Alberto Chicote dieron las Campanadas de Antena 3.

Complicidad social y patriarcado

Lucía Etxebarria

El mensaje que transmitimos es: ella va casi desnuda, pero él no, porque las mujeres estamos para satisfacer la pulsión sexual de los hombres


Diana Quer fue la tercera víctima de su presunto depredador (la ley me obliga a decir presunto). La tercera que se sepa, porque  seguramente hubo más de las cuatro contabilizadas. Hubo dos primeras agresiones sexuales que fueron denunciadas y en las que se señaló al hombre hoy detenido. Pero, ¡oh, sorpresa!, nadie creyó a la víctima. Y así ( siempre, ejem, presuntamente) este hombre se fue empoderando y ascendiendo en su escalada de violencia, porque la sociedad le había enseñado que las víctimas no importan, y que las mujeres estamos para eso. Para satisfacer la pulsión sexual de los hombres.

Por cuarta vez hemos tenido unas campanadas de Nochevieja en las que una mujer semidesnuda sale a un balcón en la noche más fría del año acompañada de un señor bien tapadito. Y ese es el mensaje que transmitimos: ella va casi desnuda, pero él no, porque las mujeres estamos para satisfacer la pulsión sexual del hombre.

Y seguirán diciendo de los depredadores que eran buenos chicos, buenos hijos. Y sus novias seguirán apoyándoles. O, como pasó en el caso de Diana, colaborando con ellos. Porque los depredadores suelen mostrar lo que se llama  «fachada compensatoria». Son buenos cuándo y cómo les interesa.

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Desde el momento en que nos creemos a las víctimas y vemos normal perpetuar estereotipos en los que las mujeres deben ser bellas y vistosas para poder ser mediáticas mientras que un hombre como Chicote no necesita ser atractivo para serlo, mientras a las mujeres se las valore por su belleza y no por sus acciones y sigamos dudando de la víctima por sistema, seguirán habiendo depredadores como los  de 'La Manada' o como el presunto asesino de Diana. O como los 'furbolistas' de Aranda.

Si el presunto asesino de Diana no hubiera cometido un error, ¿cuántas otras víctimas habría habido? ¿Cuántas mujeres violadas no pueden contarlo porque nadie las cree, porque su agresor es buen chico, buen padre, buen hijo o buen futbolista? No es un problema de un depredador aislado. Es un problema social. Y se llama patriarcado.
 

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