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ANÁLISIS

MANO Y PIE

A los pies de un Barça tremendo

Iosu de la Torre

La foto del brazo caído de Modric bajo las piernas de Rakitic resume mucho más que 90 minutos de fútbol

La realidad de las cosas se adivina en los pequeños detalles. En el primer instante, la mirada sobre el clásico se fija en los grandes titulares, en la voz de los locutores y en el eco de las webs. Un 0-3 en el Bernabéu y 14 puntos de distancian sobre el gran enemigo adelantan la euforía en la falsa Navidad, ya no importa que el Gordo pasara de largo de nuestras casas un año más. 

La importancia de lo vivido durante esa hora vermutera en la que llegó la demoledora victoria del Barça también se esconde en los pequeños detalles, esos que se descubren fijándose, por ejemplo, en la habilidad de los cámaras de la tele para ver lo que el ojo no ve, en ciertas proclamas en las redes sociales, en la letra pequeña a pie de página o en un comentario en la barra del bar.

En la víspera del partido. Ernesto Valverde dijo entre dientes que no le preocupaba qué haría el rival, que a él lo que le inquietaba en todo caso era qué podían ofrecer sus jugadores. La declaración pasó casi desapercibida. El tono de voz se elevó sobre el césped cuando la escuadra que presume ser doble campeona del mundo y de Europa (que lo es) trotaba derrotada ante la perplejidad del educado Zinedine Zidane. Valverde podía haber reclamado el pasillo para su Barça, pero no le pasó por la cabeza porque nunca le han gustado los pasillos y mucho menos los paseíllos.

Poses en instagram

Hay gestos que desnudan a sus autores. La tarde del viernes Cristiano Ronaldo colgó en instagram una hermosa fotografía de la plantilla del Madrid en el último entrenamiento antes del clásico. Posaban todos muy alegres, medio gamberros, según el carácter de esos chiquillos convertidos en millonarios futbolistas. Fijándose en la captura se descubría al ídolo portugués exhibiendo sus musculosas piernas con los pantalones arremangados en las ingles. También en instagram, a la misma hora, Leo Messi compartía una foto en solitario durante en el entrenamiento previo al vuelo a Madrid. Cristiano sacaba bola, Messi parecía alejado del ruido. 

La foto metáfora de Paul White que ilustra esta pieza dice muchas cosas, aunque solo sea producto de un choque en mitad del duelo. El brazo caído del madridista Modric y las piernas pisando fuerte del azulgrana Rakitic resumen mucho más que 90 minutos de fútbol. El azar dispuso que estas extremidades sean de dos croatas enrolados en unos clubs que no serían nada sin esa rivalidad atávica, indescifrable. Enemigos dentro del estadio, camaradas fuera. El rostro de Modric recuerda al de Johan Cruyff. 

Modric es de diadema para sujetar la melena. La estética de los guerreros también dicen algunas cosas sobre los rituales de los fútbolistas. El cepillo mohicano de Paulinho desconcertó a la defensa blanca, tanto como el corte clásico de Luis Suárez sobre el pelo engominado de Sergio Ramos, más preocupado de lucir las alas tatuadas en el secreto de su cuerpo que en contenerse a la hora de soltar tortas en el césped y palabras torcidas después de la ducha. El central blanco mereció tarjeta roja en el campo y en la zona mixta, que es como se llama ahora a la salida de vestuarios.  
 

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