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trump muro de las lamentaciones

Reconocer Jerusalén, poner la olla de Oriente Próximo a un fuego vivo

Eugenio García Gascón

Si Donald Trump declara el miércoles que Jerusalén es la capital de Israel, el presidente echará por la borda siete décadas de diplomacia y pondrá la olla de Oriente Próximo a un fuego muy vivo. Aunque nadie sabe lo que ocurrirá si llega la declaración, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha dado instrucciones a las fuerzas de seguridad israelíes para prepararse para los peores escenarios.

Países como Francia y Alemania han advertido a Trump que no dé ese paso. También lo han hecho países como Jordania y Arabia Saudí. Existe un amplio consenso en el mundo, del que se excluye una vez más Israel, de que no es una idea brillante reconocer que Jerusalén sea la capital de Israel en el contexto actual.

Ninguna embajada extranjera está en Jerusalén. Todas se hallan en Tel Aviv puesto que la comunidad internacional no reconoce la declaración unilateral de Israel de que Jerusalén es su capital eterna e indivisible. En el pasado hubo algunos estados de América Latina que fijaron su representación diplomática en Jerusalén. Fueron dictaduras que lo corrigieron en cuanto hubo elecciones democráticas en esos países.

Es cierto que las sedes de todos los ministerios se encuentran en Jerusalén, con excepción del de Defensa, que está en Tel Aviv, pero eso no ha logrado cambiar el consenso internacional. De hecho, hay algún ministerio que opera desde hace años desde el sector ocupado de Jerusalén. La comunidad internacional simplemente no actuó en su momento y permitió esas irregularidades que suelen tener el efecto contrario al que desea por ejemplo Bruselas, o al menos al que dice desear Bruselas.

Posible tercera Intifada

Que Alemania o Francia se pongan a llorar después de que Trump haya amenazado con reconocer la capitalidad de Jerusalén es algo que puede calificarse de hipocresía, ya que no es más que una gota de agua en el océano de agravios a los palestinos que alemanes y franceses han permitido a lo largo de décadas. En su mano, más que en ninguna otra, ha estado resolver este conflicto, pero ni han hecho nada ni hacen nada para conseguirlo.

Si se confirma el anuncio de Trump, en los territorios palestinos habrá protestas. No sabemos si serán puntuales o si perdurarán. Algunos líderes árabes han indicado que es probable que se declare una tercera Intifada. Quizá sea mucho decir, aunque a buen seguro ni el presidente Mahmud Abás ni Netanyahu sepan cómo va a evolucionar el nuevo escenario. Netanyahu dice estar preparado, pero ya hemos visto que las palabras las carga del diablo y las cosas pueden escaparse de las manos por mucho que uno se esfuerce en lo contrario.

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