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Carles Puigdemont, el pasado 7 de noviembre en Bruselas, en su encuentro con 200 alcaldes catalanes.

'¿Junts amb qui?'

Luis Mauri

La lista Junts per Catalunya disfraza la incapacidad de Puigdemont y el PDECat de liderar el magma independentista

Puigdemont frente a Junqueras. Junqueras frente a Puigdemont. La lucha por el relevo en la hegemonía del nacionalismo catalán, esquivada artificialmente en las elecciones del 2015 merced al empecinamiento y la capacidad de  maniobra de Artur Mas, ya no admite más demora ni aplazamientos. Si los últimos sondeos de intención de voto no yerran, las elecciones del 21 de diciembre certificarán el hundimiento de los herederos de Convergència, el PDECat, y la entronización de Esquerra Republicana como la fuerza mayoritaria y por lo tanto líder del espacio nacionalista.

Carles Puigdemont ha intentado sin éxito emular la jugada de Mas y forzar la reedición de Junts pel Sí, la coalición electoral con ERC que en el 2015, con los convergentes sangrando a borbotones por la deshonra de su mesías, Jordi Pujol, los escándalos de corrupción y las heridas producidas por la política de recortes sociales durante la crisis, impidió medir la fuerza electoral real de Convergència, que entonces aún se llamaba así. O, dicho de otro modo, permitió camuflar su previsible debacle bajo los pujantes faldones de la Esquerra de Oriol Junqueras, la ERC más escorada hacia la derecha desde la época de Joan Hortalà.

El fracaso de Puigdemont

Junqueras no quiere aplazar por más tiempo su ascensión a la categoría de líder principal del nacionalismo catalán. Así lo dejó dicho y escrito justo antes de entrar en prisión preventiva, medida judicial que  Puigdemont eludió con su escapada a Bruselas. Desde su retiro belga, el president depuesto ha intentado maniobrar y presionar para encabezar una candidatura unitaria de las fuerzas independentistas. Mas lo consiguió hace dos años, también contra el parecer de Junqueras. Puigdemont ha fracasado ahora.

El camuflaje del PDECat empalidece al lado de la máquina de de ‘agit-prop’ independentista

Pero el expresident y el PDECat aparentarán que el fracaso no es tal, que Puigdemont va a la cita con las urnas al frente de una candidatura que representa algo más que su propio partido. Esa candidatura ya ha sido bautizada: Junts per Catalunya. En realidad, no es más que una operación cosmética para disfrazar la incapacidad del PDECat y del propio Puigdemont para unificar el independentismo bajo su liderazgo electoral. El maquillaje consistirá en la incorporación a la lista de algunos independientes, en el sentido de que no poseen carnet de afiliado al PDECat. El más significado de ellos podría ser Jordi Sànchez, presidente de la ANC, actualmente en prisión preventiva.

Bien mirado, el camuflaje electoral del PDECat es un trabajo de primaria comparado con el doctorado en simulación de la realidad que han cursado en los últimos años los responsables de la maquinaria de agit-prop independentista: un derecho a decidir inexistente en el ordenamiento jurídico internacional, un derecho de autodeterminación inaplicable en Catalunya según la doctrina de la ONU, una democracia bien catalogada por los baremos independientes internacionales convertida en abyecta dictadura, unos presos políticos que no reconoce como tales ni Amnistía Internacional, un respaldo diplomático ilusorio y un exilio quimérico.

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