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IDEAS

El escritor John Williams.

La dignidad según Stoner

Ricard Ruiz Garzón

En estos días en los que tanto se habla de dignidad, me gusta releer esa obra maestra que es 'Stoner'. Su autor, John Williams, fue un texano que murió en 1994 y que hasta hace poco nadie recordaba pese a haber obtenido un National Book Award. Al llegar el siglo XXI, con todo, 'The New York Review of Books' recuperó una de sus cuatro únicas novelas, precisamente 'Stoner', y la convirtió en un fenómeno de culto. En 2010 y 2012, Baile del Sol y Edicions 62 la tradujeron en castellano y catalán, en ambos casos con éxito.

No es sencillo recomendar 'Stoner', porque aparentemente y más allá de la depurada técnica de Williams narra solo la suerte de un profesor de literatura al que la vida pasa por encima. Salvo en la elección de su trabajo, absurda para sus padres, Stoner se deja arrastrar por los acontecimientos: no se rebela en la juventud, no se rebela durante la guerra, no se rebela tras su fracasado matrimonio, no se rebela ante la muerte... Sólo una vez, en un episodio menor, marca incomprensiblemente y pese a su desproporcionado precio una tajante línea roja. Y es en ese gesto nimio donde 'Stoner' y Stoner se la juegan.

Vivimos días históricos, de esos que pueden pasarnos por encima como pasó la vida por encima de Stoner

Me encanta comentar este libro con alumnos o en clubs de lectura, porque obliga a posicionarse. Para unos, Stoner es un cobarde que jamás planta cara. Para otros, es alguien normal, con una vida como la de la mayoría. También hay quien opina que ese gesto final le redime, y quien lo desprecia considerándolo inútil y a destiempo. Es lo que tiene la dignidad: como vertiente moderna del honor, resulta tremendamente subjetiva.

Vivimos días históricos, de esos que también pueden pasarnos por encima. Muchas presuntas líneas rojas pesan en ellos, y todo apunta a que Rajoy y Puigdemont, honor el uno y dignidad el otro, están dispuestos a hacer un Stoner de consecuencias colectivas. Por eso acudo de nuevo a Williams: “Alguien –explicó al jubilarse– preguntó a Ford Madox Ford cuál era el valor de la novela, y él le dijo: 'te permite conocer a tu vecino'. Creo que esa definición es buena”. Parece una verdad pequeña y literaria, pero en vista de las enormes verdades de la actualidad algo me empuja constantemente a ahondar en ella. Sin valorarla, empiezo a creer, no habrá salidas dignas para lo que se avecina.

Temas: Novela Libros

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