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ANÁLISIS

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una reciente intervención en el Congreso

Rajoy tiene ahora la iniciativa

Carlos Elordi

El presidente del Gobierno español ha sabido encajar las presiones sin perder del todo la cara ante su mundo y quienes le pedían dureza

A pesar de las grandes novedades que se han producido este martes y este miércoles, aún puede pasar cualquier cosa. Desde la supresión de la autonomía y una fuerte represión contra los independentistas a que la revuelta catalana emprenda vías más radicales. Pasando por toda suerte de derivas imprevistas en una y otra dirección. Lo peor puede todavía ocurrir. Pero la renuncia expresada por Puigdemont y los anuncios que ha hecho Rajoy sugieren que se ha iniciado algo parecido a una desescalada de la tensión. Y también que el presidente del Gobierno español empieza a tener la situación bajo control. Por primera vez en mucho tiempo. 

Las acciones de Madrid dependerán de la respuesta que dé la Generalitat

No hay duda de que fuerzas poderosas han hecho cambiar de actitud a los máximos responsables de ambos ejecutivos. Que la intervención de sujetos no directamente implicados en el contencioso ya se ha producido. Con la discreción con que estas iniciativas suelen hacerse para que sean eficaces. Y es seguro que tal interlocución secreta va a seguir siendo un elemento crucial en el escenario.

Intervención europea

Varios importantes diarios europeos han expresado su convencimiento, seguramente apoyado en informaciones precisas, de que poderes políticos europeos, entre ellos el alemán, actuaron el martes mismo a fin de que Puigdemont diera su brazo a torcer. Y es lógico suponer que han hecho lo mismo para que la respuesta de Rajoy sea tan contenida como lo ha sido. No menos lógico es pensar que altas instancias económicas han actuado en la misma dirección. Extranjeras, pero también españolas. Cabe suponer que los bancos catalanes que han cambiado su sede, provocando con ello efectos políticos extraordinarios, han hecho valer su gesto cerca de Rajoy incitándole a la moderación.

El presidente del Gobierno español ha sabido encontrar la manera de encajar esas presiones sin perder del todo la cara ante su mundo y los que le han venido pidiendo dureza sin límites. Emplazado a Puigdemont a retratarse, le ha colocado en una tesitura muy difícil. Ha trasladado sus problemas al interior del independentismo. Le toca a este decidir por dónde salir. 

Opinión exprés

Un cuento de Casamance

Jordi Mercader

Periodista.

Sin amenazas ni medidas

Rajoy puede ahora esperar, al menos durante unos cuantos días. Se equivocan quienes dicen que ha iniciado el procedimiento del artículo 155. El primer paso procedimental del mismo es un requerimiento, no una pregunta, que es lo que el presidente del Gobierno español ha formulado a Puigdemont. Sin añadir una sola amenaza ni anuncio alguno de medidas.

Las acciones de Madrid dependerán de la respuesta que dé la Generalitat. Aparte de que ya se sabe lo polisémicas que pueden ser las respuestas, Rajoy ha ganado tiempo. Pero también iniciativa política. Seguramente porque sabe que tiene capacidad para tener bajo control a los suyos, para evitar salidas de tono. De lo contrario no habría dado ese paso, que habrá decepcionado a no pocos de los más ardientes.

No cabe hacer previsiones de cómo se va a imponer la vuelta de Catalunya a la legalidad constitucional. La tarea es ingente y seguramente ni Rajoy lo sabe del todo. Pero una cosa está clara: el independentismo ya no tiene la voz cantante. 

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