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TRIUNFO AZULGRANA EN LA CHAMPIONS

Messi y Rakitic celebran el segundo gol de anoche ante la Juventus.

Si no quiere hacerse la foto, que no se la haga

Emilio Pérez de Rozas

Leo Messi vuelve a liderar, con golazos y asistencias, la victoria del Barça (3-0) sobre la Juve, subcampeona de Europa

Si les digo la verdad, me da igual que firme o que no firme. Me da igual si quiere o no quiere hacerse la foto con Josep María Bartomeu para no echarle una mano para salvar la moción de censura. Que haga lo que le de la gana mientras siga vestido de azulgrana, continúe dando espectáculo, disfrute metiendo goles y regalándolos, mientras vuelva a formar (o siga, siga) esa maravillosa pareja con el recuperado y aún maravilloso Andrés Iniesta. Me da igual todo, pero que Leo Messi siga aquí, en Barcelona.

La mejor definición de quien es Leo Messi 

Anoche, viéndolo, pensé en lo que le leí el otro día, en el diario 'El País', a Esteban Granero, ahora jugador perico y, cuando era niño, promesa del Real Madrid. «Leo y yo somos del 87, lo conozco desde que teníamos 15 años. La primera vez que lo conocí fue en un torneo en Villarreal con los cadetes del Real Madrid. Estábamos en el mismo hotel que el Barça. Yo tenía buena relación con los chicos con los que coincidía en la selección: PiquéMarc ValienteCesc…»
Y ocurrió que, de pronto, se cruzó con Piqué. «Nosotros en aquella época les ganábamos siempre, y Gerard me dijo: ‘Este año os ganamos nosotros’. Le dije: ‘Joder, ni de coña’. ‘Sí’, añadió, ‘porque tenemos uno nuevo que es buenísimo’. ‘¿Quién?’, le pregunté. ‘Aquel de ahí’. Entonces señaló la piscina y vi a un chico pequeño, muy pequeño. Estaba solo, sentado al borde de la piscina con los pies en el agua, ensimismado. Piqué es un bromista, lo ha sido siempre, y pensé que me estaba vacilando. De hecho lo que pensé fue: ‘No solo me está vacilando sino que se está metiendo con su propio compañero’».

Leo Messi salió al Camp Nou como el niño que sale al patio de su colegio, de recreo, a jugar y disfrutar con sus amigos. Y, sí, volvió a liarla, demostrando que el tridente es él

Pero llegó el partido, claro. «Y Messi nos aplastó. Ganaron 3-0. En el saque de centro y en cualquier balón parado se colocaba para recibir el primer pase en corto, y ya se quedaba la pelota. Era espectacular. Muy bajito y fuerte como una roca. Pero la locura era cómo llevaba la bola. Pegada al pie de una forma bestial, era imposible quitársela. Impactaba, daba miedo lo que podía llegar a ser. Quince años después me lo cruzo por el campo y pienso: ‘Joder, sigue aquí’».

Y, junto a Messi, Iniesta, el mejor de los Iniesta

Y añade el bueno de Granero: «Todo lo que ha conseguido es producto de un trabajo y una ambición impresionantes. A Messi lo ves y parece que le han tocado con la varita. Tú ves los golazos de Cristiano y sabes que detrás hay un millón de disparos en el entrenamiento; ves a Messi y parece que pasaba por ahí y se le ocurrió meterla en la escuadra».

Pues sí, anoche, como muchííííííííííííííííísimas otras noches y tardes, Messi saltó al Camp Nou como si apareciese en el patio del colegio. Salió al recreo. Perdón, salió a recrearse y disfrutó de lo lindo, nos hizo disfrutar y, sobre todo, se convirtió en el líder de un equipo que, miren por dónde, vaya, vaya, pese a la que está cayendo, ha vuelto a ilusionar. Por Messi, sí, pero también por Semedo, por Iniesta, por Rakitic, por Busi…por Ernesto Valverde, que no es Luis Enrique, no.
 

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