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Dos miradas

Colau y Sánchez se han esforzado en reasentar los pilares de un puente dinamitado. La tarea que proponen es ardua, muchos dirán que imposible. Pero, al menos, no conduce a la nada

«El que dice que España es irreformable, es un reaccionario”, afirmó Ada Colau en el acto de Catalunya en Comú en la Diada. A su lado, Pablo Iglesias avalaba la apuesta por el cambio. «El centralismo es pasado», declaró Pedro Sánchez en el foro Primera Plana de EL PERIÓDICO, apostando por el pluralismo y el respeto a la diversidad.

Colau habló en Santa Coloma, el corazón de lo que fue la Catalunya obrera y de los movimientos vecinales. Sánchez, en un acto de manteles blancos y empresarios. Pero más allá de las diferencias formales del momento, más allá de las divergencias evidentes en sus idearios políticos, en el ambiente de ambos actos se respiraban alientos comunes: la conciencia del momento crítico y la voluntad de superarlo con la política, y no por la vía judicial. La necesidad de construir un país que defienda los derechos de todos los ciudadanos. Una España en la que sus pueblos se sientan parte y todo, libres y comprometidos en su unión.

 «La historia nos juzgará no solo por la contundencia, también se valorará la sensibilidad, la empatía, la coherencia…», señaló Colau bajo un sol de justicia. «No buscamos la adhesión, sino los puntos de coincidencia», apuntó Sánchez en un día lluvioso. Y uno y otro, sin coincidir ni el tiempo ni en el espacio, se esforzaron en reasentar los pilares de un puente dinamitado. La tarea que proponen es ardua, muchos dirán que imposible. Pero, al menos, no conduce a la nada.

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