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EN PRIMERA PERSONA

EL CALOR ABARROTA LAS PLAYAS DE BARCELONA_MEDIA_2

'Post molestam iuventutem'

Josep-Maria Ureta

La UPF celebró hace un mes un acto discreto de graduación de seis de sus alumnos que juntos suman unos 400 años

La mayoría de los currantes estarán de vacaciones entre mañana y el viernes 25 de agosto. Los nacidos después de agosto del 52, tan bien conservados gracias al revolucionario Pelargón de sus primeros biberones, nos repartimos en dos.

Los arrepentidos por no planificar el próximo curso y los que ya saben dónde aprender. En el descanso forzado de estas semanas, los hay que no han leído ni han adelgazado, y si han encontrado postales Escudo de Oro más vale que las destruyan. De lo contrario, acabarán en un museo sueco.

En la ciudad de Helsingborg (Suecia) se encuentra el Museo del Fracaso. Exhibe invenciones que no prosperaron pese a los buenos augurios. Ahí están las cintas de video betamax de Sony, el bolígrafo rosa de Bic para mujeres (Ellen Degeneres lo glosó, vean www.tribunafeminista.org), el Monopoly de Donald Trump (sí, otro fiasco), la cerveza Harley Davidson, la lasaña Colgate y las gafas de Google. Las razones del éxito o el fracaso en el mundo del diseño y la industria las ha explicado Juli Capella en De la fregona al Airbus (LID).

Un invento del Mundial 82

En el catálogo de éxitos que acabaron en fracaso, merece mención especial, en este verano de revisión, sin el elemental derecho a crítica, de los Juegos Olímpicos de 1992, un invento de 10 años antes con motivo del Mundial de fútbol de 1982 en España. Se trata del pitaplauso creado por Manuel Jalón, el inventor de la fregona y de las jeringuillas desechables. El forofo pasa por fases de aplauso y silbidos, ¿no? Pues que disponga entonces de una especie de maraca que en un extremo son castañuelas y en el otro silbato, el pitaplauso resuelve todo a la vez. Hasta que alguien dijo, en aquella España siempre posfranquista, que era objeto arrojadizo. Adiós negocio.

Y después de acompañante de las vacaciones del resto de la familia o con amigos, ahora toca al jubilactivo seguir aprendiendo con programa propio y con descuento rosa (quien inventó ese color para jubilados debería acabar en Helsingborg).

Uno del 52 que organizó merienda de despedida entre colegas de oficina el 18 de enero -le regalaron 52 libros de La Central- me explicó que hay que empezar por volver a meditar serenamente. Se apuntó a un curso del Institut d'Humanitats (CCCB) en el que la filósofa Fina Birulés ponía en cuestión las nociones de pasado y futuro porque en nuestro tiempo presente se reducen a la «tensión entre experiencia y expectativa». En ese mismo centro, con más propuestas que tallas en Zara, a partir de octubre Daniele Porreta propone varias sesiones sobre Futurs possibles. ¿Precio? Menos de lo que te has gastado en cualquier aeropuerto por retraso del avión.

Programas de aprendizaje

Según datos oficiales, 1.461 catalanes mayores de 56 años siguen cursos universitarios. Más hombres que mujeres, al contrario de la pirámide que se dibuja desde los 56 años para abajo, más mujeres que hombres estudiando. Los programas de aprendizaje que ofrecen las universidades, que no de reciclaje, varían de nombre: Universitat a l'Abast (UAB), Seient Reservat (UB), Sèniors (UPF).

Esta última, por ejemplo, hace un mes celebró un acto discreto de graduación de seis de sus alumnos que juntos suman 400 años (hay 170 aspirantes más). La lección final, ¿la hizo un iaio? ¡En absoluto! Corrió a cargo del joven y erudito Ivan Pintor (Facultad de Comunicación), que con profusión de vídeos explicó la presencia de la memoria en el cine de los grandes maestros.

Aquel día, al cantar el Gaudeamos igitur tradicional, los entusiastas de la última fila alteramos el ripio post iucundam iuventutem/post molestam senectutem (la divertida juventud, la incómoda vejez) por la de iucundam senectutem. Cada uno elige su pitaplauso.

Temas: Jubilación

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