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IDEAS

Una silla de ruedas en Arts Santa Mònica.

Sobre ruedas

Albert Espinosa

El lunes pude salir con una silla con motor. Ahora estoy a la altura de culos y perros

Artículo 549. Esta semana os seguiré hablando de mi proceso de recuperación de la fractura de la cabeza del fémur. Todavía faltan semanas para que pueda andar, pero el lunes ya pude salir a la calle con una silla de ruedas con motor.

La verdad es que no iba sobre ruedas desde la época que conté en la serie 'Polseres vermelles' y ha sido como redescubrir la admiración hacia toda persona que deber utilizar una silla de ruedas para su día a día. Siempre las he admirado porque pienso que cada jornada deben superar barreras arquitectónicas, miradas tristes de gente sin cerebro y prejuicios extraños de individuos absurdos.

Y no puedo dejar de hablar de una chica que lleva más de 30 años en una sillas de ruedas con la que me tropecé y que me contó algo que me entusiasmó, me dijo… Bueno, casi os lo cuento después de lo mejor de mi semana.

Tercer puesto. 'Nobody speak', escrito y dirigido por Brian Knappenberger (Netflix). Un interesante documental sobre los poderosos, las mentiras y la prensa. ¿Qué es verdad o, mejor dicho, qué desean que creamos que es verdad?

Segundo lugar. 'La correspondencia', dirigida y escrita por Giuseppe Tornatore (Blu-ray). Una perfecta radiografía sobre el amor eterno y sus consecuencias. Me quedo sobre todo con el descubrimiento de la 'isola di San Giulio'.

Primera posición. 'El grito de la lechuza', de Patricia Highsmith (Anagrama). Cada verano elijo un libro de la mejor de todas y este en particular me está pareciendo soberbio. La dama jamás falla.

Y lo que me dijo aquella chica es que para ella todo era superable: las miradas, las barreras y los prejuicios. Con lo que no podía era  con la cantidad de culos que veía cuando estaba entre una multitud. Textualmente me dijo: «¡Todo son culos, y si fueran bonitos, aún, pero a la altura de la silla te tropiezas con tanto culo extraño!».

¡Me reí tanto! Ciertamente, desde hace una semana estoy a la altura de los culos y los perros. No me extraña que los perros se pasen la vida oliendo culos. ¡Feliz domingo! 

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