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Ondas y sexo

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La radio púbica

Joan Ollé

No acabo de entender que un país tan presuntamente innovador opte por el inmovilismo sexual y radiofónico

En casa -no me pregunten por qué- hace décadas que tenemos el dial fijo, casi soldado, en el 102.8 de Catalunya Ràdio. Si cuadros y muebles son los mismos, ¿por qué cambiar de voces? Y, ya que la pagamos a escote, me encanta vigilarla. No soy un gran radioyente, pero me despierto, me ducho y me duermo con ella; a ser posible con 'El club de la mitjanit', donde gentes varias dictan sentencia sobre el mundo del deporte, es decir, sobre el Barça. Y los fines de semana sigo 'El suplement' de mi amigo Ricard Ustrell, chaval que habla tan bien que dará que hablar.

Estas últimas semanas me ha costado dormir, ya que la emisora ha decidido no darle vacaciones a 'Les mil i una nits', el programa de sexo oral que dirige y presenta Maria de la Pau Janer,  y, encima,  me lo han puesto a la hora de las brujas. Mal. Las dos primeras temporadas se emitió en'prime time' nocturno; esta que acaba de finalizar, Saül Gordillo y su equipo decidieron, con muy buen criterio, mandarlo al horario protegido de las tantas de la madrugada.

'Les mil i una nits' ha sobrepasado ya las 600 emisiones, dato que invita a pensar que el título, más que una cita culta, es una amenaza en toda regla. ¿Firmaron por mil y un programas?  ¿O temporadas? ¿Tanto le va la marcha a la ya madurita y bien pensante clientela de CR? ¿Es una campaña encubierta para aumentar la población autóctona? No me tengo por puritano, pero tampoco creo que despedir el día entre baleares risitas juguetonas hablando de infinitos orgasmos sea la mejor manera de conciliar el sueño ni acompañar la vela del estudiante o el guardián del párking. Polvo y paja.

Y servidor, que se había hecho a la idea de contar con una nueva voz femenina  en su noche -la de Cristina Puig, propuesta por la renovadora dirección pero tumbada a última hora por el sanedrín de la Corporació- no acaba de entender que un país tan presuntamente innovador opte por el inmovilismo sexual y radiofónico. Debe ser aquello del 'Com sempre' que tantas veces y con tanta gracia repitieron el dúo dinámico Rovira & Turull en el Teatre Nacional de Catalunya. 

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