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IDEAS

Imagen de Tortosa.

Tortosa, vindícate

Xavier Bru de Sala

La ciudad reivindica y exhibe su antiguo esplendor con una fiesta que evoca el Renacimiento

Tortosa es la única ciudad catalana condenada a navegar a contra corriente. Pierre Vilar repetía que la geografía propone y el hombre dispone, de manera que si la geografía no lo facilita no hay nada que hacer. La Tortosa de hoy es víctima de un cambio de propuesta geográfica: de inexpugnable a poco accesible; de señora del estratégico Ebro a encajonada por unas aguas residuales, cerradas por los embalses y que dejaron de tener salida navegable al mar. La geografía, que tanto favoreció Tortosa a lo largo de los siglos, se le ha vuelto en contra. No se pasa por Tortosa como por las demás capitales. A Tortosa hay que ir.

La ciudad reivindica y exhibe su antiguo esplendor con una fiesta que evoca el Renacimiento 

Por eso reivindica y exhibe su antiguo esplendor con una fiesta que evoca el Renacimiento. La ciudad se engalana de época y mucha gente también. Abanderados propios y ajenos, combates con armadura, halcones, cañones, mucha música y espectáculos de varios países. Mil paraditas de casi todo. Mucha oferta gastronómica, de ecos renacentistas en los restaurantes y sobre todo galaica en las plazas. Caballitos infantiles de tracción humana, compañías de soldados, un rebaño de ocas militarizadas que desfilan por las calles en estricta y muy seria formación, además de otros y variados entretenimientos, de calle o a puerta cerrada.

A pesar de contar con más de veinte ediciones, el festival es aún poco conocido. Tiene mucho recorrido posible hasta convertirse en referente de excelencia. Más que en Siena y Arezzo, a inabarcables años luz por tradición y esplendor, convendría pensar en el modelo Tarraco viva: nombrar un director que trabaje todo el año, implicar más a la ciudadanía y las asociaciones, afinar el relato y diversificar la oferta.

Con fiesta o sin fiesta, Tortosa es una joya única de Catalunya y de Europa, de modo que el lector que no vaya a menudo se debería avergonzar. Tanto como los tortosinos por no haber desmontado el monumento franquista que los preside.

Temas: Tortosa

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