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Ernesto Valverde, momentos antes de iniciar su primera conferencia de prensa de la temporada, hoy en la Ciudad Deportival del Barça.

Más miedo por la primera fila que por la platea

Emilio Pérez de Rozas

Ernesto Valverde afronta su primera conferencia de prensa con todos sus jefes sentados en la primera fila de la sala de prensa

¡Uf!, primer día, primera cita, primera conferencia de prensa de verdad de Ernesto Valverde. Primer encuentro con los medios de comunicación y aún vivo el recuerdo de un Luis Enrique tosco, áspero, malhumorado.

Y todo empezó con sorpresa mayúscula. Cierto, una sorpresa que, desde el club, sin duda, se interpretará o se verbalizará como de rotundo apoyo a la aparición, contratación y trabajo del Txingurri pero que, visto desde fuera, desde el entorno, también podría tener la traducción de marcaje oficial, presencia intimidatoria e, incluso, ¡ojito!, te estamos mirando.

IMPRESIONANTE PRIMERA FILA

Y es que, además de la presencia en la mesa de Robert Fernández, secretario técnico, no tanto en apoyo y ayuda de Valverde (que también, sí) sino porque era el primer encuentro en el que tratar de resolver algunas dudas (ninguna, por supuesto), la primera fila no dejaba de ser algo sorprendente y único.

Sorprendente porque ¿qué hacían ahí Albert SolerPep SeguraGerard López y Urbano Ortega? ¿Qué hacían ahí pudiendo estar, ver y oir e, incluso, después comentar la comparecencia en sus despachos? No digo, no, que el rostro serio, encogido, de Valverde se debiese a esa presencia. No, no digo eso, solo digo que me extraña que, por vez primera en mucho tiempo, los jefes del entrenador apareciesen en primera línea.

La presencia, en primera fila de la sala de Albert Soler y Pep Segura, pareció intimidar un poquito al bueno de Valverde. Y eso que estaban ahí para apoyarle, pero...pareció otra cosa

Luis Enrique, a lo sumo, tenía a su amigo el psicólogo en el fondo de la sala y todos sabíamos que Andoni Zubizarreta no se perdía ni una sola de las apariciones de sus entrenadores, pero siempre instalado en su acristalado despacho de la Joan Gamper. Hoy, Soler y Segura quisieron hacerse presentes. Insisto, ellos dirán que para demostrar su fe ciega en Valverde. De acuerdo, vale, pero…tiene, insisto, un puntito de demasiado especial, cuando de lo que se trataba era convertir la primera aparición de Valverde en pura normalidad.

FE CIEGA EN LA PLANTILLA QUE TIENE

Por lo demás, ya saben, fe ciega por parte del Txingurri en los jugadores que tiene. Es más, no espera a nadie más. Y, sobre todo, fe ciega en conseguir arrancar de ellos su mejor versión, cosa que no ocurrió, desde luego, o no con regularidad, o no siempre, o no en todas las competiciones, en el último año de Lucho.

Deberemos esperar otro día para ver, digo, al auténtico Valverde, no solo al desmemoriado, como bromeó ayer (“siempre se me olvida la pregunta que me hacen”), sino al Valverde más coloquial, suelto, punzante, abierto. Hoy, en serio, con esa primera fila tan, tan, oficial, casi daba miedo (o respeto) soltarse. Y eso que habían ido allí a apoyarle. Lo creo, sí. 

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