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Los cinco gigantes de la sociedad digital

ilustracion de leonard beard

El mundo según las GAFAM

Carmina Crusafon

Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft acaparan el máximo poder económico, tecnológico y social del planeta


Si les nombro a Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft todos me dirán que conocen  estas marcas. Incluso la mayoría somos sus clientes y usuarios. Su presencia creciente en nuestra vida cotidiana les ha convertido en casi parte de nuestras familias. Su protagonismo va creciendo y ahora se las denomina bajo las siglas GAFAM. El uso de este acrónimo nos llega de Francia, fruto de un debate intelectual y social sobre el poder de estas compañías. Se trata de una perspectiva crítica sobre su influencia que nace de una preocupación clásica por el predominio estadounidense en muchos ámbitos de nuestra vida cotidiana. Como su capacidad de influencia atraviesa fronteras y se ha convertido en global, es importante analizar el porqué de su importancia y preguntarnos si como ciudadanos debemos empezar a preocuparnos.

DIMENSIÓN ECONÓMICA

Tomemos primero su dimensión económica. Las GAFAM son las cinco firmas cotizadas en bolsa más valiosas del mundo. Sus beneficios aumentan a pasos agigantados: solo en el primer trimestre del 2017 sus ganancias netas superaban los 25.000 millones de dólares. Si las analizamos de forma individual, podemos destacar algunos datos: Amazon está transformando el sector del comercio 'on line' y es uno de los principales proveedores en la mayoría de los países occidentales; Google y Facebook han creado casi un duopolio en el mercado de la publicidad digitalApple se ha situado en primera posición en cotización bursátil en Wall Street con un valor de 800.000 millones de dólares y Microsoft, la más veterana, mantiene un liderazgo en el mundo informático. 

¿Pero dónde está su negocio? La respuesta: en los datos. Justo hace un par de meses 'The Economist' les dedicaba su portada y señalaba que los datos se han convertido en la mercancía más preciada en la economía del siglo XXI, como lo fue el petróleo en el siglo pasado. Esta hegemonía económica quiere ser contestada por nuevas compañías con modelos de negocio disruptivos. Algunos ya hablan de ellas bajo las siglas NATU, que responden a Netflix, Airbnb, Telsa y Uber. Veremos si el asunto se queda en un tema de siglas o en algo más.

IMPACTO EN NUESTRAS RUTINAS DIARIAS

Analicemos su impacto social. Si repasamos nuestros hábitos diarios nos daremos cuenta de que las GAFAM forman parte de nuestra actividad, ya sea profesional o personal. Nuestras comunicaciones les tienen como intermediarios básicos. Ya sea con el buscador omnipresente de Google o nuestros desplazamientos con Google Maps o el consumo de vídeo a través de YouTube. Para los usuarios de Apple, sus dispositivos les facilitan sus vías de comunicación y ocio, abordando todas las dimensiones de su vida personal.

En cuanto a la dimensión más social, el protagonismo lo toma Facebook y sus filiales, que recogen nuestros mejores momentos y nos informan sobre nuestros amigos y conocidos. En el caso de Amazon, ha modificado la manera de comprar en internet, y está desplegando sus intereses hacia otros ámbitos como el vídeo o la prensa. Microsoft parece no ser tanta novedad, porque ya está integrada completamente en las rutinas profesionales y sus programas nos acompañan en nuestras obligaciones profesionales. En definitiva, es difícil identificar algún aspecto de nuestra cotidianidad que no cuente con la presencia de las GAFAM.

¿MOTIVOS DE PREOCUPACIÓN?

Conocidos los elementos económicos y sociales, es momento de plantear cuáles son los aspectos que pueden generar preocupación por superar los límites aceptables en la actividad empresarial. Vamos a destacar tres. El primero, el de la concentración en el mercado. De hecho, la multa que la Comisión Europea acaba de imponer a Google es un claro ejemplo. Una posición dominante puede limitar la libre competencia y hacer más difícil la innovación. El segundo está relacionado con la seguridad. En una economía que se alimenta de datos, la ciberseguridad se convierte en un factor esencial. El tercero, la privacidad y la defensa de las libertades individuales. Con las GAFAM, los temores del Gran Hermano se hacen cada vez más presentes. 

A estos tres temas les deberíamos hacer seguimiento. Al mismo tiempo, los ciudadanos deberíamos exigir a estas compañías que fueran más transparentes; y a los poderes públicos, la puesta en marcha de políticas públicas con el objetivo de dotarnos a todos de alfabetización de datos, que nos permita tener los conocimientos y habilidades básicas para desenvolvernos sin dificultad en la economía digital.
 

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