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LA CLAVE

Miquel Valls conversa con Luis Conde, en el almuerzo con empresarios en Fonteta (Girona).

El dinero y el 1-O

Albert Sáez

Amplios sectores del empresariado catalán están más a favor de las tesis de Núria Parlon que de las de Aznar

Una de las últimas intervenciones de Rajoy que peor ha sentado en Catalunya fue su discurso de clausura de las jornadas del Cercle d'Economia en Sitges a finales de mayo. Allí soltó aquello de que el tiempo de la equidistancia se acaba frente a lo que llama el desafío independentista. Tanto venir a Catalunya no le ha servido para entender que la idea más fuerte que circula en Catalunya contra el independentismo es precisamente la de la tercera vía que es intrínsecamente equidistante. Lo cierto es que le han hecho poco caso en su recetario. Incluso el manifiesto cívico pidiendo la retirada del referéndum mantiene una cierta equidistancia en el fondo del asunto cuando habla de Catalunya como una "entidad nacional y jurídica" o cuando pide al Gobierno español que acuerde "soluciones positivas". Equidistante es también la Cambra de Comerç que hace unas semanas calificó de "inviable" el plan de Rodalies de Rajoy y ahora califica igualmente de "inviable" una Catalunya fuera de la UE. Como equidistante debe considerar ahora Rajoy a Ada Colau cuando habla del 1-O. Cuando uno se queda solo contra la equidistancia es que se situa en un extremo. 

Este ambiente contra la equidistancia está sembrando también estas semanas a los empresarios de una duda fundamental: ¿Qué le deben pedir a Rajoy ante la determinación de Puigdemont? Pues parece que no le van a dar un cheque en blanco sino que van a ser nuevamente equidistantes. Le van a decir que trate de impedirlo con la batalla legal que está librando, pero una parte sustancial de los empresarios se inclina porque no haga uso del famoso artículo 155 de suspensión de la autonomía. Se considera que sería peor el remedio que la enfermedad. Y en este contexto preferirían otro 9-N a lo Artur Mas antes que un 6 de octubre a lo Companys. Veremos en las próximas semanas si esta idea cuaja y si la necesidad de buscar el cuerpo a cuerpo del Govern no les hace cambiar de idea. Y veremos también si se atreven a decirle a Rajoy que en este punto están más de acuerdo con el sentido común que expresó la alcaldesa Núria Parlon que con el espíritu de las Azores de Aznar. 

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