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Acampada del 15-M en la plaza de Catalunya, en mayo del 2011.

¿Y si convertimos el 1-O en un 15-M?

Albano Dante Fachin

Hay que explorar nuevos caminos que permitan seguir impugnando un régimen del 78 que ya no convence n ia soberanistas ni a indignados

El Govern de la Generalitat ha anunciado la fecha y la pregunta del "referéndum unilateral". Vayamos al grano. En Podem Catalunya siempre hemos dicho dos cosas con absoluta claridad: a) los catalanes tenemos derecho a decidir nuestro futuro y b) la mejor manera es mediante un referéndum con garantías, con un censo, una campaña que nos permita saber qué votamos, con reglas claras de aplicación de los resultados y reconocimiento internacional de los mismos. Un referéndum que, lamentablemente, ahora no se puede hacer. Y, como no se puede hacer, el Govern ha puesto la directa y ha anunciado un "referéndum unilateral".

No es el referéndum que nosotros creemos necesario, pero ante la posibilidad de que este escenario llegara, el pasado 15 de mayo (15-M), Podem Catalunya abrió debates en sus 96 círculos para evaluar cuá debía ser nuestra postura ante una convocatoria que, finalmente, ha tenido lugar.

En esos debates nuestra militancia expresó de manera mayoritaria (un 62% de los círculos) que, ante un "referéndum unilateral", Podem no podía dar la espalda. Sin ser nuestro escenario, había que "participar como acto de movilización". Una postura a la que recientemente se ha sumado Xavier Domènech en nombre de los 'comuns'. 

Cuando comunicamos los resultados de los debates, la reacción de ciertos sectores independentistas nos llamaró la atención: "Eso quiere decir que reconocéis la soberanía de Catalunya" o "no quieren reconocer que el referéndum será vinculante". Y una de las más repetidas: "Queréis un nuevo 9-N". Nosotros no lo vemos así.

Creemos que el resultado de estos debates abren la puerta a terrenos políticos no explorados y sobre los que construir caminos que nos hagan avanzar juntos en las reivindicaciones nacionales y sociales de nuestro país. Un camino por donde puedan transitar de la mano dos fuerzas tectónicas poderosísimas que muy a menudo han actuado separadas: el movimiento soberanista y el 15-M. ¿Y, si en vez de en un nuevo 9-N, convertimos el 1-O en un 15-M? Me explico.

LA NOCHE EN QUE TODO CAMBIÓ PARA SIEMPRE

Plaza de Catalunya. 20 de mayo del 2011. 23:59 horas. Solo faltaba un minuto para que entrara en vigor la prohibición de reunirse en espacios públicos decretada por una Junta Electoral desbordada por un 15-M indómito. Cuando tocaron las doce, las decenas de miles de personas allí reunidas enmudecieron durante un minuto y, con las manos en alto, decidieron que ya no tenían miedo de las multas. Aquel silencio resonó en centenares de plazas del Estado y cambió el curso de la historia.

Poco después, Felip Puig desalojaba la plaza de Catalunya violentamente y, días después, el 15-M rodeaba el Parlament y hacía temblar el Govern 'bussines friendly' de Artur Mas y Alicia Sánchez Camacho. Un Govern que al poco -y para asegurarse la supervivencia- subió a la ola soberanista, más por necesidad que por convicción.

Mas reprimía con violencia el 15-M y recibía en Palau a los manifestantes soberanistas. Daba igual que muchos "indignados" participaran en las manifestaciones de la ANC. Daba igual que muchos independentistas bajaran a las plazas indignadas. Esta dualidad, cultivada desde el poder, pudo quedar grabada a fuego en el imaginario y ha dibujado un mapa diabólico donde dos fuerzas profundamente renovadoras han operado durante años en planos simbólicamente separados.

LA RECONCILIACIÓN NECESARIA

El pacto de Mas y el PP se rompió, pero la actuación nociva de Boi Ruiz continuó envenando el sistema sanitario público, los Mossos de Puig siguieron reprimiendo y el 3% siguió aflorando. Después nacía Podemos y rompía el bipartidismo haciendo bandera del derecho a decidir de los catalanes, Ada Colau se convertía en alcaldesa y En Comú Podem ganaba las elecciones generales dos veces consecutivas. Incluso el PSOE estos días está aprendiendo a pronunciar "plu-ri-na-cio-na-li-dad". Avances impensables hace unos años, pero aún insuficientes. El referéndum imprescindible para Catalunya hoy no se puede hacer. ¿Cómo seguir?

Hay dos hechos que nos dan pistas. El PP perdía los papeles con el 15-M y los pierde hoy con Catalunya. Los grandes poderes económicos, el Cercle d'Economia y sus entramados mediáticos arremetían contra el 15-M y hoy tiemblan ante una Catalunya que pone en cuestión un orden territorial y constitucional hecho a su medida en el año 78. Y otra pista: las cloacas del Estado -bajo el mando de Jorge Fernández Díaz- funcionan con la misma eficacia delincuencial para perseguir a políticos independentistas que para destruir a Podemos con informes falsos.

Más cosas: MasPuig y Ruiz ya no están, ERC se afianza, la antigua Convergència cae en las encuestas, En Comú Podem marca el paso en el Congreso y Colau demuestra que otra forma de gobernar la capital de Catalunya es posible. Hoy, en este contexto y pese a la historia que nos separa, hay que tener la valentía de explorar nuevos caminos que permitan seguir impugnando un régimen del 78 que ya no convence. Ni a "soberanistas" ni a "indignados".

Una persona de Podem comentaba hace unos días en su círculo: "Yo no soy independentista, no creo en una Catalunya independiente, nunca colgaré una 'estelada' en el balcón y la derecha catalana siempre me tendrá en frente. ¡Pero a mí el PP no me dirá si puedo votar o no! Si el 1 de octubre hay urnas, iré a votar. Votaré que NO, pero votaré".

EL TRIUNFO DE LA RAZÓN

El 1-O unos irán a votar convencidos de estar dando el paso definitivamente vinculante hacia la independencia. Otros iremos con la convicción de que hay que empujar para hacer realidad el Estado plurinacional que defendemos. Pero todos -soberanistas, indignados, 'indepes' y no 'indepes'- nos moveremos desde el convencimiento de que solo cuando la gente se mueve, los muros más gruesos tiemblan. Solo hay una manera pacífica y estimulante de convertir el callejón sin salida en un triunfo de la razón: trabajar desde ya un proceso de decantación de aquello que puede sumar las voluntades, en pluralidad, de una mayoría social, trabajadora y partidaria del bien común.

Una movilización constante por los derechos nacionales, culturales y sociales. Una movilización que recorra pueblos y plazas, universidades y talleres y que piense cómo hacer la Catalunya feminista, igualitaria, trabajadora, innovadora, culta, laica y solidaria, con servicios públicos de calidad y con una juventud con futuro.

'SEGUR QUE TOMBA'

El 15-M, cuando ocupamos las plazas no teníamos garantías de nada, pero el mundo cambió para siempre. Solo conseguiremos un 1-O con garantías si nosotros, nuestra proppuesta y nuestra acción continuada son el mejor aval del derecho a decidir y la soberanía de las catalanes y los catalanes, ya sea expresada con un 'sí' o con un 'no', igualmente soberanista. Los que estamos convencidos de eso, los que ya tenemos suficiente de que un PP corrupto, machista, xenófobo y antidemocrático nos dicte el futuro tenemos el deber de trabajar juntos. 'Si estirem tots, ella caurà, si jo estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, segur que tomba..."

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