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EL DESAFÍO SOBERANISTA

Reunión del Pacte Nacional pel Referèndum, el pasado 1 de febrero en el Parlament.

Los 'comuns' y la vía unilateral

Roger Palà

La confluencia de izquierdas no puede aspirar a gobernar Catalunya sin un relato sólido sobre el país que lo explique más allá de Barcelona

La posición de Catalunya en Comú ante una hipotética convocatoria de referéndum unilateral será uno de los temas centrales de las próximas semanas. Son varias las voces en el seno de los comuns que se han pronunciado sobre la cuestión, pero el nuevo partido liderado por Ada Colau y Xavier Domènech no ha tomado ninguna decisión definitiva. Será el próximo 8 de julio cuando Catalunya en Comú decidirá si apoya o no a un referéndum no acordado con el Estado.

En el seno de los comuns el debate está vivo. Hay quien apostaría por la vía unilateral y para practicar, si fuera necesario, la desobediencia. Pero también hay quien cree que el procés es un marco diseñado e impuesto por PDECat para mantenerse en el poder y que cualquier movimiento que los comuns hagan en esta dirección los hará quedar cautivos de un relato impropio. 

Este último planteamiento, sin embargo, tiene una contradicción de fondo importante: sorprende que un espacio político nacido de los movimientos sociales, que a menudo ha defendido la acción directa ante leyes injustas, solo apueste por realizar un referéndum si se hace con la aprobación del Estado. Esta «desobediencia selectiva» regala un argumento poderoso a los partidos independentistas, que pugnan con los comuns por parte del electorado más soberanista.

Después de las elecciones plebiscitarias del 27-S, los 'comuns' supieron levantar la bandera del referéndum cuando para el independentismo ya era una pantalla pasada, y esto les dio una centralidad inédita. Pero dos años después, cuando el referéndum ha vuelto al centro del debate, no han sabido consolidar este marco en beneficio propio. El problema de fondo de los 'comuns', de hecho, es su falta de relato nacional.

DISCURSO EN CLAVE NACIONAL

El PSC y CiU, partidos hegemónicos durante muchos años, tenían grandes relatos que explicaban Catalunya. ¿Cuál es, sin embargo, el país de los 'comuns'? Nacidos como un artefacto electoral para asaltar el Ayuntamiento de Barcelona, la confluencia no consideró necesario en un primer momento abordar este debate. Pero la izquierda no puede aspirar a gobernar Catalunya sin un discurso en clave nacional más allá de Barcelona. Algo que el PSC de Maragall -en quien a menudo se compara el mundo de los comuns- tenía muy presente.

Sería injusto, sin embargo, decir que Catalunya en Comú son los únicos que tienen contradicciones con la unilateralidad. Las tiene el PDECat e incluso las tiene ERC. Puigdemont parece decidido a sacar adelante el referéndum, pero en el Govern hay quien no las tiene todas. El tira y afloja interno en Junts pel Sí sobre la compra de las urnas denotó que existe un debate soterrado sobre los límites de la desobediencia. Son más de uno y más de dos los miembros del actual Ejecutivo catalán con aspiraciones a encabezar o tomar parte de listas electorales. Y el riesgo de quedar inhabilitado es algo que todo el mundo tiene presente. También los 'comuns', que lo pensarán –y mucho– antes de poner en riesgo el que ahora es su único activo de poder institucional: la alcaldía de Barcelona.

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