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Felipe González y Alfonso Guerra saludan desde el balcón del hotel Palace de Madrid tras la histórica victoria electoral del 28 de octubre de 1982.

Díaz, lo peor del PSOE

Albert Sáez

Susana Díaz ha perdido estrepitosamente las primarias en el PSOE. En el mundo analógico lo tenía todo a favor: los cuadros y empleados del partido, los grandes medios de comunicación, los grandes grupos empresariales e incluso el Gobierno del PP. Pero el suyo será un caso que pasará a los anales de la ciencia política: casi obtuvo menos votos que avales. Vamos, que algunos de los que la animaron a presentarse finalmente no la votaron. Y entre los que no avalaron a nadie, casi nadie la ha votado. Hipótesis: la realidad paralela podría ser que ya no fuera la digital sino la analógica. O dicho de otra manera, la posverdad no está siempre en las redes y en la calle, muy a menudo podría estar en algunos medios y en muchos despachosDíaz logró representar lo peor de la historia del PSOE aunque pensara que fuera lo mejor. Eso que llamamos el aparato en realidad es una mentalidad, la suma del cinismo de Felipe ("gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones") y el autoritarismo de Guerra ("el que se mueva no sale en la foto"). Los militantes empoderados han preferido el gato negro que no caza ratones y han salido en la foto después de bailar la conga. Porque vieron y oyeron con sus propios ojos el "derrocamiento" del anterior secretario general y porque querían rebotar en sus perfiles digitales algo más que esa vacua apelación al "100 % PSOE ganador". 

Transparenciahorizontalidad y emancipación individual, las claves del espíritu de este tiempo. Quien se somete a ellas puede incluso hacerse perdonar la impostura como ha sido el caso de Pedro Sánchez. Si ahora pretenden descabalgarlo en el congreso de junio (que se hará con el sistema de delegados), deberán buscar una fórmula más inteligente que las utilizadas en los dos primeros intentos. No les salió bien en el comité federal y menos en las primarias. Un tercer tsunami les puede dejar compuestos y sin partido. Porque ahora los partidos ya no son instrumentos para conducir a las masas sino redes de ideas e intereses que conviven con otro tipo de redes. Porque de lo contrario se convierten en tramas de corrupción como el PP de Granados y González

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